Día 281 · jueves, 8 de octubre
"¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?"JONÁS 4:11
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 281, Piedad de la Ciudad.
"¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?" Jonás 4:11.
Este es el último versículo del libro de Jonás. Y fíjate cómo termina — no con Jonás respondiendo, no con una escena bonita de reconciliación. Termina con una pregunta de Dios flotando en el aire. Todo el libro fue construido para llegar hasta aquí.
Recordemos la historia rápido: Dios envía a Jonás a predicar arrepentimiento a Nínive, la gran ciudad enemiga. Jonás huye — no porque teme fracasar, sino porque teme tener éxito. Sabe que Dios es misericordioso, y no quiere que Nínive sea perdonada. Quiere que sea destruida. Después del pez, después de la predicación, después del arrepentimiento de toda la ciudad, Jonás se sienta afuera, furioso, esperando que Dios cambie de parecer. Y ahí es donde Dios hace la pregunta final: "¿Y no tendré yo piedad de esta gran ciudad?"
Fíjate en la escala: más de ciento veinte mil personas. Gente que, dice el texto, "no sabe discernir entre su mano derecha y su mano izquierda" — una expresión que habla de confusión moral y espiritual profunda. No son personas religiosas esforzándose; son personas perdidas, sin brújula alguna. Y aun así, es exactamente eso lo que mueve la compasión de Dios, no su desprecio.
Y mira ese pequeño detalle al final — "y muchos animales". Casi gracioso, ¿verdad? Dios se preocupa incluso por el ganado de Nínive. Esto no es exageración poética; es el corazón de Dios derramándose sobre cada cosa viva que hizo, sin discriminar quién "merece" su cuidado.
Ahora, déjame preguntarte con cariño: ¿existe algún grupo de personas, o quizás una persona específica, que en secreto crees que no merece la misericordia de Dios? Alguien que te lastimó, un grupo que juzgas de lejos, una nación o comunidad que parece demasiado lejos de la gracia. Jonás sentía eso por Nínive. Y Dios expone ese sentimiento con una simple pregunta.
La verdad es que la distancia entre el corazón de Jonás y el corazón de Dios es la misma distancia que a veces existe entre nuestro corazón y el corazón del Padre. Nosotros queremos justicia para los demás y gracia para nosotros mismos. Dios quiere gracia para todos — porque ve cada vida, cada confusión, cada persona perdida como alguien que Él hizo y ama.
Entonces hoy, quiero invitarte a hacer un ejercicio simple: piensa en esa persona o grupo que ya has descartado en tu mente. Y ora, pidiéndole a Dios su propio corazón por ellos. No pidas que Él cambie de parecer sobre ellos — pide que cambie el tuyo.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.