Día 188 · martes, 7 de julio
"Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría."SALMOS 90:12
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 188, Contar los Días.
"Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría." Salmos 90:12.
Este salmo fue escrito por Moisés, y él no suaviza la realidad. Habla abiertamente de la brevedad de la vida — que somos como la hierba que brota por la mañana y al atardecer ya se marchita. Habla de la muerte con una honestidad que normalmente evitamos. Y es mirando de frente esa realidad, sin desviar la mirada, que nace esta petición: enséñanos a contar nuestros días.
Fíjate en la palabra que Moisés usa: enséñanos. No pide solo saber el número — ya sabe que la vida es corta, eso no es sorpresa para nadie. Pide que le enseñen a contar. Hay una diferencia enorme entre saber intelectualmente que los días son pocos y realmente aprender a vivir dentro de esa verdad. La sabiduría no viene de una información; viene de un aprendizaje que cambia cómo vivimos cada mañana.
Y mira lo que Moisés dice que produce esta cuenta: un corazón que alcanza sabiduría. No se trata de desarrollar ansiedad por el tiempo que queda, como si cada día fuera una cuenta regresiva aterradora. Se trata de un corazón que aprende a elegir bien, precisamente porque entiende que el tiempo no es infinito. Cuando sabes que los días son contados, dejas de posponer lo que realmente importa.
Y esta petición gana aún más peso cuando miras el inicio del salmo. Moisés comienza afirmando que Dios es el mismo, de generación en generación, desde antes de que existieran los montes. Coloca la eternidad de Dios al lado de la brevedad de la vida humana. Y es precisamente ese contraste el que hace que la petición de sabiduría tenga sentido. Ante un Dios eterno, nuestros días contados no son motivo de desesperación — son motivo de atención. De cuidado con lo que hacemos con ellos.
Porque, al final de cuentas, ante días contados, la pregunta correcta nunca es "¿qué más puedo acumular?" La pregunta correcta es: ¿qué es lo que realmente importa hacer con el tiempo que tengo? ¿A quién necesito perdonar mientras todavía hay tiempo? ¿Qué palabra necesito decirle a alguien que amo? ¿Qué hábito necesito cambiar, porque me está robando días que nunca voy a recuperar?
Entonces hoy, mi querido, antes de dormir, quiero que te hagas una pregunta en voz alta, a solas, con sinceridad: "¿Si este fuera uno de mis últimos días, qué habría hecho diferente hoy?" No tienes que responder con perfección. Solo tienes que responder con honestidad. Y mañana, ajusta una cosa — solo una — según lo que esa respuesta te mostró.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.