Día 165 · domingo, 14 de junio
"Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre."SALMOS 16:11
Los mensajes de voz oficiales se están preparando. Las grabaciones de prueba se han eliminado para que solo se publique el audio aprobado de la Escritura.
Hola, mi querido… qué bueno estar aquí contigo hoy. Es By God's Call — día 165, Gozo Pleno.
"Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre." Salmos 16, versículo 11.
Fíjate cómo empieza David: "Me mostrarás." No "ya lo sé." No "lo descubrí solo." Reconoce que necesita que Dios le muestre el camino — paso a paso, un día a la vez. Eso ya es un alivio para quien, como tú y yo, muchas veces no sabe cuál es el siguiente paso correcto. David no estaba pidiendo el mapa completo. Estaba pidiendo ser guiado.
¿Y a dónde lleva ese camino? No lleva a un destino lejano, lleno de logros. Lleva a la presencia de Dios. Y es ahí, específicamente ahí, donde David encuentra lo que llama "plenitud de gozo."
Fíjate en la palabra "plenitud." No es un gozo a medias, un gozo que necesita algo más para completarse — más dinero, más reconocimiento, un logro más. Es plenitud. Es un gozo que ya desborda, que ya está completo, simplemente por estar cerca de Dios. Y eso cambia todo sobre dónde vamos a buscar la felicidad.
Porque nuestra tendencia natural es buscar el gozo en las circunstancias. Un buen resultado en el trabajo, una relación que funciona, un logro que esperábamos. Y no hay nada de malo en alegrarse por esas cosas. Pero David está señalando otra fuente — una fuente que no depende de lo que está pasando afuera. Su gozo habita en la presencia de Dios. Y la presencia no es una circunstancia. Es un lugar que puedes habitar sin importar lo que trajo el día.
Y mira la promesa final: "delicias a tu diestra para siempre." Para siempre. No es un placer que dura el fin de semana y luego se vacía. No es esa alegría que sentimos por una hora y que ya empieza a disminuir antes de que termine el momento. Es un deleite que continúa. Que no vence. Que podemos volver a experimentar mañana, y pasado mañana, siempre en la misma fuente.
Y hay algo más profundo aquí. Pedro, en el libro de Hechos, cita este mismo salmo señalando a la resurrección de Jesús. El gozo pleno que David experimentó apunta más allá de su propia vida — apunta a un gozo que la muerte no puede apagar. Eso significa que esta promesa no es solo para los buenos momentos de la vida. Es un gozo que atraviesa incluso lo que parece definitivo, lo que parece el final.
Entonces, mi querido, si has estado buscando el gozo en los lugares equivocados — en los logros que se esfuman, en los resultados que cambian, en las aprobaciones que van y vienen — hoy es una invitación a buscar la fuente correcta. No se trata de conseguir más cosas. Se trata de estar cerca.
Hoy, separa cinco minutos. Solo cinco. Sin pedirle nada a Dios, sin traer una lista. Solo quédate en su presencia. Y observa lo que le pasa a tu corazón cuando el gozo no depende de ninguna circunstancia — solo de la cercanía.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.