Día 125 · martes, 5 de mayo
"Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede."MATEO 5:37
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 125, Un sí que vale.
"Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede." Mateo 5:37.
Quédate con esa frase. No la pases rápido. Jesús no está dando un consejo de comunicación eficaz. Está describiendo una forma de ser. Está diciendo: lo que sale de tu boca dice lo que hay dentro de tu corazón.
Vivimos en un mundo de letra pequeña. De promesas que tienen cláusulas. De respuestas que suenan a sí pero quieren decir tal vez. Y en medio de ese mundo, Jesús llama a su pueblo a algo radicalmente distinto: un hablar limpio, sin malabares, sin adornos. Sí o no. Y que se sostenga.
Porque un sí confiable no nace de buenas intenciones. Nace de un corazón entero. La integridad no es lo que haces cuando te observan — es lo que haces cuando nadie mira. Es ser la misma persona en la reunión y en el pasillo, en el estrado y en la cocina de la casa. Cuando por dentro y por fuera dicen lo mismo, eso es santidad que se puede tocar.
Y hay algo que Jesús señala con claridad: cuando alguien necesita jurar para que le crean, cuando necesita garantías extra para convencer a los demás de que esta vez sí es de verdad — ya perdió algo precioso. La verdad que se practica todos los días no necesita refuerzos. Llega antes que las palabras. La gente ya lo sabe antes de que hables.
Piensa en tu trabajo, en tu familia, en tus compromisos de esta semana. Tu sí ya se convirtió en un cronograma que alguien lleva en la cabeza. En una expectativa que alguien está esperando cumplir. Honrar lo que prometiste, en el tiempo que dijiste — eso no es solo responsabilidad. Es discipulado con forma de agenda. Es la fe vivida en lo concreto.
Y la confianza — escúchame bien — la confianza no se gana en un día. Se construye lenta, paciente, ladrillo por ladrillo, palabra por palabra cumplida. Cada sí honrado es un ladrillo que no se cae. Y con el tiempo, esos ladrillos forman algo sólido: un nombre en el que se puede descansar. Un padre, un amigo, un compañero que cuando dice "cuenten conmigo" — la gente sabe que es verdad.
Entonces hoy, antes del desayuno — antes de que el día te lleve — abre tu agenda. Mira los compromisos que tienes pendientes. Elige uno. Solo uno. Y confírmalo: "Cuenta conmigo." No como rutina, no como formalidad — con peso, con intención. Y luego, cúmplelo.
Ese es el sí que vale. No el que impresiona. El que sostiene.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.