Día 78 · jueves, 19 de marzo
"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame."LUCAS 9:23
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 78, La cruz diaria.
Lucas 9:23. Escucha bien: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame."
Tome su cruz cada día. Y sígame.
Quiero que esas palabras caigan despacio en ti hoy — porque Jesús no está hablando de sufrimiento sin sentido. Está describiendo el camino más vivo que existe.
Fíjate cómo empieza. No dice "todos ustedes van a cargar la cruz." Dice: si alguno quiere. Es una invitación. Hay una ternura enorme en eso. La cruz nunca se impone. Se ofrece — a quien desea acercarse, a quien tiene hambre de caminar junto a Él. Y esa elección, mi querido, empieza en ti.
Pero ¿qué es negarse a sí mismo? Porque mucha gente escucha eso y piensa que Jesús te pide que te desprecies, que te borres, que no valgas nada. No es eso. Negarte es algo completamente distinto. Es bajar el yo del trono. Es reconocer que había alguien sentado en el centro de tu vida tomando todas las decisiones — y que ese alguien eras tú. Negarte es descender de ese lugar, de buena voluntad, y decir: "Señor, ese trono es tuyo. Siempre lo fue."
Y entonces viene la palabra que solo Lucas registró. Solo Lucas. De los cuatro evangelios, es Lucas quien insiste en esa palabra: cada día. No una vez. No en la conversión, no en un culto emocionante. Cada día. Cada mañana, la entrega se renueva. Eso cambia todo. Porque significa que ayer te rendiste — y hoy te rindes de nuevo. No es debilidad; es fidelidad. Es la disciplina más silenciosa y más poderosa que existe: despertar y elegir, una vez más, quién ocupa el centro.
Y la cruz — ese peso que parece pesado desde afuera — por extraño que parezca, pesa menos que la alternativa. ¿Ya conoces el cansancio de cargar tu propia voluntad todo el día? El peso de ser el centro de todo, de defender tu ego, de proteger tus preferencias a cualquier costo. Eso agota. La cruz pesa menos que eso. Cargar su voluntad cuesta menos que arrastrar la tuya.
Pero nota: la cruz no se carga de pie, sin moverse. Jesús dice: sígueme. Hay una dirección. Hay un Maestro adelante. No cargas tu cruz vagando sin rumbo — la cargas en sus pasos, justo detrás de Él. Y eso transforma el peso en propósito.
Entonces aquí está el llamado de hoy. Antes del desayuno. Antes del celular, antes de que el ruido del día empiece — detente. Nombra una cosa. Una preferencia tuya, un plan tuyo, una voluntad tuya que vas a entregar hoy. Ponle nombre. Y luego díselo en voz alta — sí, en voz alta — dile al Señor Jesús: "Hoy te sigo a ti."
No es una oración larga. Es un sí. Un sí dicho en la mañana, antes de que el día empiece, que cambia la dirección de todo.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.