Día 58 · viernes, 27 de febrero

Gozo en la Prueba

"Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia."SANTIAGO 1:2-3

Escucha - el llamado de hoy en portugués, inglés o español

Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 58, Gozo en la Prueba.

Escucha estas palabras de Santiago, capítulo uno, versículos dos y tres — y deja que aterricen despacio:

"Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia."

Tened por sumo gozo.

Sé lo que estás pensando. "Eso no tiene ningún sentido." Y tienes razón — en la lógica de este mundo, no lo tiene. Pero Santiago no le escribía al mundo. Le escribía a personas que conocen a Dios. Y él sabía que la fe ve lo que el ojo desnudo no puede alcanzar.

Fíjate en la palabra que usa: tenedlo por. No te está mandando sentir gozo. Los sentimientos no se controlan así. Te está mandando tomar una decisión — una decisión de perspectiva, tomada antes de que llegue cualquier emoción. Es un acto de fe antes de ser un acto del corazón. Tú eliges cómo vas a interpretar lo que estás viviendo. Y esa elección lo cambia todo.

Y luego viene esa palabra que muy pocos se detienen a escuchar de verdad: cuando. No "si te encuentras en pruebas." Cuando te encuentres. Santiago da por sentado que las pruebas forman parte del camino — no son un desvío, no son un error, no son señal de que Dios te olvidó. Están dentro del plan. Nada de lo que estás viviendo hoy tomó a Dios por sorpresa. Absolutamente nada. Él ya estaba ahí cuando aquello empezó.

¿Y para qué sirve la prueba? Santiago responde: para probar tu fe. Como el orfebre pone el metal en el fuego para ver qué es puro y qué es escoria — así la prueba revela lo que hay de verdadero en tu fe. Y esto es lo que necesita atravesarte hoy: el examen no destruye la fe genuina. La confirma. Si estás bajo el peso y sigues creyendo — eso no es debilidad. Es evidencia de lo que Dios ya puso dentro de ti.

¿Y qué produce ese proceso? Paciencia. Esa capacidad de mantenerte en pie cuando todo te dice que te sientes. Esa raíz que baja profundo porque fue formada bajo presión. No nace en días fáciles. Nace exactamente ahí — bajo tierra, donde nadie ve, en el silencio de una temporada que parece no tener fin. Y quiero decirte con toda la convicción que tengo: ninguna lágrima de esta temporada se está desperdiciando. Ninguna. Dios está trabajando bajo el suelo.

Por eso el gozo del que habla Santiago no niega el dolor. No es fingir que todo está bien cuando no lo está. Es confiar en que Dios sabe lo que está haciendo con tu vida. Es ver más allá de la prueba, hacia lo que se está formando a través de ella. Es un gozo con raíces. Y las raíces no se ven — pero sostienen.

Así que hoy, antes del desayuno, haz esto: toma un papel. Escribe una prueba que estés atravesando ahora mismo — sé honesto, escríbela de verdad. Y al lado, completa esta frase: "Dios está produciendo paciencia aquí." Luego ora sobre esa frase. No tiene que ser una oración larga. Solo tú, el papel, y Dios. Deja que esa verdad aterrice.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.