Día 57 · jueves, 26 de febrero

Siempre Hay Salida

"Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar."1 CORINTIOS 10:13

Escucha - el llamado de hoy en portugués, inglés o español

Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 57, Siempre Hay Salida.

Primera de Corintios, capítulo diez, versículo trece. Escucha bien:

"Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar."

Deja que esa palabra aterrice.

Porque Pablo no le escribía a gente que nunca había luchado. Le escribía a personas que conocen la presión por dentro — que han sentido ese jalón conocido volver a golpear la puerta cuando están cansados, cuando están solos, cuando la guardia está baja. Y es exactamente para esa persona que llega esta promesa.

Primero, el apóstol dice algo que necesitamos escuchar: lo que estás enfrentando no es exclusivamente tuyo. Otros ya caminaron por ese mismo sendero y siguieron en pie. Eso no es un consuelo vacío — es la verdad. Tu lucha no es evidencia de que eres un caso perdido. Es evidencia de que eres humano.

Pero el corazón del versículo no es la tentación. Es Dios. "Fiel es Dios." La promesa no empieza con tu fuerza de voluntad. Empieza con el carácter de Dios. Y el carácter de Dios no oscila. Cuando todo en ti está temblando, el suelo debajo de tus pies no lo está. Él es quien sostiene.

Y entonces viene algo que nos quita el aliento cuando lo entendemos de verdad: nada llega a ti sin pasar antes por sus manos. Cada presión, cada prueba, cada momento de debilidad — Dios conoce tu límite mejor de lo que tú mismo lo conoces. Y no va a permitir más que eso. No es abandono. Es gobierno. Es cuidado con precisión.

Ahora, mira a dónde apunta Pablo: dice que junto con la tentación, Dios ya proveyó la salida. Ya. Antes de que llegues allí, la puerta de escape ya estaba abierta. El problema es que nos quedamos mirando fijo la puerta equivocada — mirando lo que nos atrae, fascinados por lo que queremos evitar. Y la salida está ahí, esperando, pero necesitamos ojos para verla. Pide esos ojos.

Y a veces — hay que ser honesto — la salida no es que la prueba desaparezca. A veces es fuerzas para atravesarla. Porque Dios te sostiene en medio del camino, no solo al final. No va a buscarte únicamente cuando ya haya pasado. Está contigo mientras todavía estás pasando.

Entonces aquí está el llamado para hoy. No después. Ahora.

Identifica la tentación más probable que va a tocar tu puerta hoy. Tú sabes cuál es. La que regresa. La que aparece cuando estás cansado, o aburrido, o frustrado. Decide ahora, delante de Dios, cuál va a ser tu salida cuando llegue. No en el momento de la presión — ahora, mientras todavía estás lúcido, mientras todavía estás en oración. La decisión tomada antes es la que te salva en el momento.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.