Día 47 · lunes, 16 de febrero
"Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob, Y se levantará cetro de Israel, Y herirá las sienes de Moab, Y destruirá a todos los hijos de Set."NÚMEROS 24:17
Los mensajes de voz oficiales se están preparando. Las grabaciones de prueba se han eliminado para que solo se publique el audio aprobado de la Escritura.
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 47, Una Estrella Vendrá.
"Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob, Y se levantará cetro de Israel, Y herirá las sienes de Moab, Y destruirá a todos los hijos de Set." Números 24:17.
Esta profecía tiene un origen muy extraño, y quiero que le prestes atención antes que nada. Balaam no era un profeta de Israel. Fue contratado por el rey de Moab, con dinero en mano, para una sola misión: maldecir al pueblo de Dios. Y tres veces lo intentó. Y tres veces, en lugar de maldición, salió de su boca bendición. Dios tomó control de la lengua de un hombre que ni siquiera quería obedecerle, y lo transformó en profecía. Eso ya debería darte un tipo de paz: la Palabra de Dios no depende del carácter de quien la lleva. Se cumple porque Dios es fiel — no porque el mensajero sea digno.
Y mira cómo Balaam introduce esta visión: "lo veré, mas no ahora; lo miraré, mas no de cerca." Está viendo algo que aún no existía en su tiempo. Una realidad tan distante que solo puede describirla como una silueta en el horizonte — real, pero todavía no presente. Y así es exactamente como funcionan muchas promesas de Dios en tu vida también. Ves algo a lo lejos, sabes que es real, pero todavía no está lo bastante cerca para tocarlo.
Y lo que vio fue esto: una estrella que saldría de Jacob, un cetro que se levantaría de Israel. Un rey, un gobierno, un poder que todavía estaba por venir. Y siglos y siglos después, una estrella literal apareció en el cielo y guió a magos venidos de tierras lejanas hasta un pesebre, donde un Rey recién nacido estaba acostado. La profecía de un profeta pagano, dicha contra su propia voluntad, apuntaba directo al nacimiento de Jesús.
Y hay más: "herirá las sienes de Moab." Este es un lenguaje de victoria final, definitiva. Ningún poder que se levante contra el pueblo de Dios quedará en pie al final. Esto no se trata de un conflicto militar antiguo — se trata de la certeza de que todo reino que se opone a Cristo será derribado ante él.
Entonces, mi querido, si estás enfrentando algo hoy que parece demasiado grande — un miedo, una oposición, una situación que parece más grande que tú — quiero que recuerdes esta profecía. La estrella de Jacob ya llegó. Tiene nombre: Jesús. Y el cetro ya se levantó. La victoria final no es una esperanza lejana — ya fue garantizada.
Entonces hoy, antes del desayuno, di en voz alta: "la estrella de Jacob ya llegó en Jesús." Y luego, piensa en un miedo específico que estás cargando — y enfrenta ese miedo hoy a la luz de esa victoria que ya está garantizada. No porque seas fuerte. Porque el Rey que la profecía anunció ya venció.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.