Día 12 · lunes, 12 de enero

La Confirmación

"Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel."GÉNESIS 35:10

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 12, La Confirmación.

"Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre. Y llamó su nombre Israel." Génesis 35:10.

Detente en esta escena un momento, porque es más extraña de lo que parece a primera vista. Jacob ya había recibido este nombre. Recuerdas — fue la noche de la lucha junto al vado de Jaboc, cuando se aferró al varón misterioso y no lo soltó hasta ser bendecido. Dios ya había dicho ahí: "No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel." Entonces, ¿por qué Dios lo repite ahora, años después, en Betel?

Porque hay verdades que necesitamos escuchar más de una vez.

Jacob había escuchado eso en una noche de crisis, en medio de un miedo enorme, esperando encontrarse con un hermano que había jurado matarlo. Era fácil, después, pensar que aquel nombre nuevo había sido solo un momento — una emoción pasajera de una noche difícil, algo que se disuelve cuando la vida vuelve a lo normal. Por eso Dios insiste en repetirlo. No en una crisis esta vez. En Betel. En un momento de regreso, de altar, de adoración. Dios confirma lo que ya había dicho, para que Jacob supiera: esto no fue cosa de una noche. Esto es quién eres. Para siempre.

Fíjate también en cómo empieza Dios: "Tu nombre es Jacob." No finge que la historia anterior no existió. No borra el pasado, al engañador, al que agarraba por el talón, al que huyó de casa, al que mintió a su padre. Dios nombra lo que era antes de declarar lo que pasa a ser. Y eso es un alivio enorme, mi querido, porque significa que Dios conoce toda tu historia — las partes de las que te avergüenzas — y aun así elige hablar sobre quién te estás convirtiendo.

¿Y por qué repetiría Dios lo mismo dos veces, en dos momentos tan distintos de la vida de Jacob? Porque olvidamos. Nuestra memoria es demasiado corta para guardar una identidad nueva sin refuerzo. Escuchamos una palabra buena sobre quiénes somos y, dos semanas después, ya estamos viviendo como si nunca la hubiéramos oído. Dios sabe eso de nosotros. Y no se cansa de repetir. Su repetición no es falta de creatividad — es paciencia. Es un Padre que sabe que el hijo necesita escuchar de nuevo.

Y no es casualidad que esto ocurra en Betel. Fue ahí, años antes, huyendo de casa, solo y con miedo, donde Jacob tuvo el primer sueño — la escalera que unía la tierra con el cielo, los ángeles subiendo y bajando, la promesa de que Dios estaría con él. Dios lo trae de vuelta exactamente a ese lugar para confirmar todo lo que ocurrió después. El comienzo y la confirmación se encuentran en el mismo suelo.

Entonces, mi querido, tal vez tú también necesites escuchar de nuevo una verdad que Dios ya te dijo una vez. Tal vez recibiste, en una noche difícil de oración, una certeza sobre quién eres en Cristo — y el tiempo pasó, y la vida se volvió ruidosa, y lo olvidaste. Hoy es día de escucharla de nuevo.

Antes del desayuno, toma un papel. Escribe una verdad que Dios ya te dijo sobre ti — puede ser "soy amado", puede ser "soy perdonado", puede ser una palabra específica que recibiste en oración. Y léela en voz alta. Despacio. Como si la escucharas por primera vez. Porque así es exactamente como Dios quiere que la recibas hoy: nueva, confirmada, para siempre tuya.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.