Día 9 · viernes, 9 de enero

Padre nuestro

"Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra."MATEO 6:9-10

Escucha - el llamado de hoy en portugués, inglés o español

Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 9, Padre nuestro.

Escucha esta palabra. Déjala entrar.

"Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra." Mateo 6, versículos 9 y 10.

Jesús estaba enseñando a sus discípulos a orar. Y lo primero que hace — antes del pan, antes del perdón, antes de cualquier petición — es señalar una relación. No dice "Dios todopoderoso, receptor de solicitudes." Dice: Padre. Padre nuestro. Ahí empieza todo.

Piensa en el peso de eso. Tú no eres un desconocido tocando la puerta de un palacio con una lista de exigencias. Eres hijo. Eres hija. Y el Padre ya estaba esperándote antes de que abrieras la boca.

Y fíjate bien: no dijo "Padre mío." Dijo "Padre nuestro." Cada vez que oras, no oras solo. Hay una familia — una familia enorme, extendida por cada rincón del mundo — que ora contigo en este mismo momento. Nunca estás solo en esta oración. Nunca.

Ahora bien, ese Padre está en los cielos. Y eso importa. Significa que Él es más grande — más grande que el problema que hoy te pesa, más grande que la situación que parece no tener salida, más grande que el miedo que despertó contigo esta mañana. Está en los cielos. Pero al mismo tiempo — y aquí está el milagro — se deja llamar Padre. Está más cerca de lo que imaginas. Infinito e íntimo a la vez. Esa es la tensión hermosa del evangelio.

Y entonces Jesús va todavía más al fondo. "Venga tu reino." Antes de mis planes, su reino. Antes de mi agenda, su voluntad. Orar así no es escapar de la vida — es reordenar la vida. Es poner las prioridades de Dios por delante de mis urgencias. Y cuando haces eso, algo cambia dentro de ti antes de cambiar a tu alrededor.

"Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra." Entregar tu voluntad — eso suena difícil, ¿verdad? Uno piensa que rendirse es perder. Pero Jesús está diciendo lo contrario. En las manos del Padre, la entrega se vuelve descanso. No le entregas a un extraño. Le entregas a un Padre. Y eso lo cambia todo.

Esta oración que Jesús enseña no es un ritual. No es una fórmula. Es un mapa de la relación entre hijo y Padre. Empieza con quién Él es. Se queda en lo que Él quiere. Y solo entonces llega a lo que tú necesitas.

Entonces hoy, antes del desayuno, antes del teléfono, antes de cualquier cosa — actúa así: ora el Padrenuestro despacio. En voz alta. Y cuando llegues a la palabra "Padre"… detente. Quédate ahí diez segundos. Solo diez segundos. Deja que esa palabra te diga lo que significa: que eres hijo. Que eres amado. Que no oras ante un juez distante, sino ante un Padre que te conoce por nombre.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.