Día 359 · viernes, 25 de diciembre
"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad."JUAN 1:14
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 359, El Verbo se Hizo Carne.
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14.
Detente un momento con eso.
El Verbo. Juan no empieza con un bebé en un pesebre — empieza antes del tiempo, antes de la creación, antes de todo. El Verbo que siempre existió, por quien cada estrella fue encendida y cada mar fue formado — ese Verbo eligió nacer. Eligió entrar. Eligió venir.
La Navidad no es solo una fecha hermosa. Es el momento más radical de toda la historia — el momento en que lo infinito se hizo finito. Por amor. Solo por amor.
Y Juan dice que habitó entre nosotros. La palabra griega detrás de "habitó" es la imagen de plantar una tienda, de acampar. Jesús no sobrevoó la humanidad desde lo alto, observando a distancia. Él bajó. Acampó aquí, en medio de nuestro polvo, de nuestro cansancio, de nuestras noches más largas. Él conoce tu vida por dentro — no como teoría, sino como experiencia vivida. Sintió hambre. Sintió nostalgia. Sintió el peso del dolor. Ese es el Dios que vino.
Y los que estuvieron cerca vieron su gloria. Pero qué gloria tan extraña fue esa. No la gloria de un palacio ni la de un ejército. La gloria de este hombre apareció cuando tocó a un leproso que nadie más tocaba. Cuando se detuvo frente a la tumba de Lázaro y lloró — Dios, llorando. Cuando se arrodilló y lavó los pies de sus discípulos. Esa es la gloria de Cristo. No se parece en nada a lo que el mundo llama grandeza.
Y Juan dice que esa gloria vino llena — llena de gracia y de verdad. No mitad de una, mitad de la otra. Llena de las dos.
Lleno de gracia significa que en Jesús no hay escasez de misericordia. No importa lo que cargues esta Navidad — una culpa que no suelta, una pérdida reciente, una nostalgia que duele — hay gracia suficiente. Él no vino para los que ya lo tienen todo resuelto. Vino precisamente para quienes más lo necesitan.
Y lleno de verdad significa que no te va a dejar engañado, no te va a acariciar con mentiras cómodas. Gracia sin verdad sería condescendencia vacía. Verdad sin gracia sería crueldad fría. Pero Jesús es plenamente las dos cosas al mismo tiempo. Te ama demasiado para dejarte donde estás — y te ama demasiado para condenarte en el proceso. Eso es el Evangelio. Eso es lo que llegó aquel día en Belén.
Y ahora viene la invitación. No mañana. Ahora. Antes del desayuno de esta mañana de Navidad, antes de que el día arranque con todo — para. Pon la mano sobre el pecho. Y di en voz alta, aunque solo tú lo escuches: "Jesús, gracias por venir. Te recibo como mi Señor hoy." Deja que el don de Juan 1:14 aterrice primero. Antes que cualquier otra cosa. Ese es el regalo que no tiene precio — y ya está aquí.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.