Día 355 · lunes, 21 de diciembre

Siempre Preparados

"sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;"1 PEDRO 3:15

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 355, Siempre Preparados.

"Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros." 1 Pedro 3:15.

Este versículo es conocido como el fundamento de la apologética cristiana — el arte de defender la fe con razones, con claridad, con convicción. Pero fíjate dónde comienza: no con una técnica de argumentación, no con una lista de respuestas listas. Comienza con el corazón. "Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones." Antes de que salga cualquier palabra de la boca, tiene que haber un corazón que ya reconoce quién es Jesús. La respuesta comienza en la adoración, no en el debate.

Y luego viene la parte que nos desafía: "estad siempre preparados." No es una preparación puntual, para una charla o un evento especial. Es un estado constante. Pedro espera que la esperanza que vive en ti sea tan visible, tan real, tan diferente del patrón del mundo, que la gente a tu alrededor lo note y pregunte. La pregunta no es si alguien va a preguntar — es si estarás listo cuando lo hagan.

Y mira bien lo que pide que expliques: la razón de la esperanza que hay en ti. No pide una defensa de reglas. No pide un discurso moralista sobre lo correcto e incorrecto. Pide la razón de la esperanza. Porque lo que realmente llama la atención en un mundo cansado y ansioso no es tu lista de comportamientos — es la paz que llevas incluso cuando todo alrededor se derrumba. Es la esperanza que no tiene ningún sentido, a menos que Cristo sea real.

Pero Pedro no separa el contenido de la forma. Termina el versículo con dos palabras que mucha gente olvida: mansedumbre y reverencia. Puedes tener la respuesta teológicamente perfecta y aun así destruir el testimonio si hablas con arrogancia, con impaciencia, con desprecio hacia quien pregunta. La esperanza cristiana no necesita agresividad para ser defendida. Se sostiene sola cuando se presenta con gentileza — porque la gentileza es, en sí misma, parte del testimonio.

Quiero preguntarte, con cariño: si alguien te preguntara hoy, ahora mismo, por qué tienes esperanza — ¿sabrías responder? No una respuesta memorizada, llena de términos religiosos, sino una respuesta verdadera, que salga de tu propio camino con Dios. Mucha gente vive la fe por dentro, pero nunca se detuvo a ponerla en palabras sencillas.

Entonces hoy, quiero invitarte a un ejercicio: toma un papel, o abre las notas del teléfono, y escribe en pocas frases la razón de tu esperanza en Cristo. No tiene que ser perfecto. Tiene que ser tuyo, verdadero, y estar listo para compartirse con mansedumbre la próxima vez que alguien pregunte.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.