Día 345 · viernes, 11 de diciembre
"Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros."2 TESALONICENSES 3:16
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 345, El Mismo Señor Da.
"Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros." Segunda Tesalonicenses 3:16.
Esta es la última bendición de una carta corta, escrita para una iglesia en alboroto. Los cristianos de Tesalónica estaban confundidos, algunos incluso asustados — pensando que el día del Señor ya había pasado y que se habían quedado atrás. Había rumores, cartas falsas circulando, gente dejando de trabajar por la ansiedad sobre el futuro. Era una iglesia inestable, insegura, llena de preguntas sin respuesta.
Y es justo en medio de esa confusión que Pablo termina la carta así: que el mismo Señor de paz os dé paz.
Fíjate en la palabra "mismo". Pablo no está pidiendo que las circunstancias se acomoden para que la paz aparezca como consecuencia. No está diciendo "que todo se resuelva y entonces tendrán paz". Está pidiendo que el Señor mismo — en persona — entregue esa paz, sin importar si las circunstancias se resuelven o no. La fuente no es la situación externa. La fuente es una Persona.
Y mira el alcance de esta bendición: "siempre y en toda manera". No es una paz reservada para cuando todo esté bien. Es una paz ofrecida siempre — en las mañanas difíciles, en las decisiones inciertas, en las noches en que no sabes qué va a pasar mañana. Y "en toda manera" significa que ningún área de tu vida queda fuera — ni el cuerpo cansado, ni la mente ansiosa, ni la relación rota, ni la cuenta que no cierra.
Y entonces Pablo cierra con una frase sencilla, pero que lo carga todo: "el Señor sea con todos vosotros." Eso muestra que la paz que está pidiendo no es solo un sentimiento agradable, una sensación pasajera de calma. Es fruto de una presencia. Es el Señor mismo, caminando junto a la iglesia confundida, ansiosa, incierta — y es el Señor mismo caminando a tu lado hoy, en tu propia confusión, en tu propia ansiedad.
Quizás estés, como aquellos tesalonicenses, en medio de preguntas sin respuesta. Quizás no sepas qué va a pasar mañana, o dentro de un mes, o en el año que está por comenzar. Esta bendición no promete que todas las preguntas serán respondidas hoy. Promete que el mismo Señor de paz está dispuesto a darte paz, siempre, en toda manera, justo en medio de la incertidumbre.
Entonces hoy, quiero invitarte a hacer algo sencillo. Lee este versículo en voz alta, como si te lo estuvieran diciendo directamente a ti ahora — porque así es. Y después, nombra un área específica de tu vida donde más necesitas esa paz hoy. Solo una. Y pídele a Él, el mismo Señor de paz, que te la entregue.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.