Día 339 · sábado, 5 de diciembre
"Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley."GÁLATAS 5:22-23
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 339, Un Solo Fruto.
"Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley." Gálatas 5:22-23.
Este es, quizás, el versículo más memorizado de toda la carta a los Gálatas — y a veces lo memorizamos tanto que dejamos de prestar atención a los detalles. Así que hoy quiero ir despacio contigo.
Primer detalle: Pablo escribe "fruto", en singular. No "frutos". Acaba de enumerar nueve cualidades distintas — amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza — pero elige la palabra en singular. ¿Por qué? Porque no son nueve dones separados que eliges como quien elige porciones de un bufé. Es un solo fruto, un solo árbol, un solo carácter que el Espíritu planta y cultiva por completo dentro de ti. No recibes paciencia sin recibir también amor. No creces en templanza sin crecer también en bondad. Es todo una sola pieza.
Fíjate también en cómo están organizadas las nueve palabras, casi en tres grupos. Las primeras tres — amor, gozo, paz — hablan de cómo el Espíritu orienta tu corazón delante de Dios. Antes de cualquier acción, hay una disposición interior que se está formando.
Luego viene el segundo grupo — paciencia, benignidad, bondad. Estas tres se orientan hacia las personas a tu alrededor. Es el mismo Espíritu que cambió tu corazón el que ahora cambia la forma en que tratas a quien está a tu lado — el cónyuge, el compañero de trabajo, el conductor que se te cruzó.
Y el último grupo — fe, mansedumbre, templanza — gobierna la constancia. Es la capacidad de seguir siendo fiel cuando nadie está mirando, de permanecer manso cuando la provocación es grande, de mantener el control cuando el impulso grita por reaccionar.
Y entonces viene la última frase, que muchas veces pasa desapercibida: "contra tales cosas no hay ley." Piensa en eso. Ninguna ley ha necesitado jamás prohibir que alguien ame demasiado, tenga demasiada paz, sea demasiado amable. Ese tipo de vida no rompe ninguna regla — es la realización misma de lo que toda ley siempre quiso alcanzar. El fruto del Espíritu no es una nueva lista de exigencias. Es el cumplimiento vivo de aquello que los mandamientos solo podían señalar desde lejos.
Entonces aquí está la pregunta que quería dejarte hoy: de estas nueve cualidades, ¿cuál sabes, en el fondo, que está más débil en ti ahora mismo? Quizás sea paciencia con alguien en particular. Quizás sea templanza en un área que ya conoces bien. Quizás sea simplemente paz, en un corazón que anda demasiado ansioso.
Elige una. Y hoy, en una situación concreta que sabes que vas a enfrentar, pídele al Espíritu Santo — en oración, de verdad — que produzca eso en ti. No es fuerza de voluntad. Es fruto. Y el fruto crece por sí solo, cuando la raíz está bien plantada.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.