Día 336 · miércoles, 2 de diciembre

Nuevas Cada Mañana

"Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad."LAMENTACIONES 3:22-23

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 336, Nuevas Cada Mañana.

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Lamentaciones 3, versículos 22 y 23.

Detente un momento con esas palabras. Porque no vinieron de un lugar cómodo.

Jeremías no las escribió desde un jardín en calma. Las escribió desde las ruinas. Jerusalén había sido arrasada. El templo, derribado. El pueblo, llevado al exilio. Y en medio de esa devastación — en medio del polvo, de la pérdida, del silencio roto solo por el llanto — un hombre que lo había perdido todo levantó la voz y dijo: por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos.

Eso no es optimismo vacío. Eso es fe que sobrevivió al fuego.

Y es por eso que estas palabras llegan hasta ti hoy con tanto peso — porque nacieron de alguien que tenía todas las razones para rendirse, y no se rindió.

Mira lo que está diciendo. La misericordia del Señor nunca cesa. Nunca. No mengua cuando tú fallas. No se enfría con el paso del tiempo. No se cansa de ti en los días en que tú mismo te has cansado de ti. Es un amor que no conoce interrupción — y eso no es un sentimiento pasajero, es una realidad más sólida que cualquier cosa que estés enfrentando ahora mismo.

Y las misericordias — fíjate en el plural. No es una misericordia, son misericordias. Dios no tiene una reserva limitada de compasión que se va agotando conforme tú llegas con tus necesidades. Cada carga que cargas encuentra una provisión nueva, precisa, específica de su parte. Él no está sin recursos. Nunca lo ha estado.

Y luego viene lo que debería cambiar la manera en que despiertas cada día. Nuevas son cada mañana. Cada mañana que abres los ojos, las misericordias de Dios ya llegaron antes que tú. Antes de que suene la alarma, antes del primer café, antes de que recuerdes todo lo que te pesa — las misericordias de hoy ya están puestas. ¿Ayer fue muy difícil? Hoy empieza de cero. No porque lo merezcas, sino porque así es Él. Es su naturaleza.

Y Jeremías concluye — grande es tu fidelidad. Eso no es un eslogan de alabanza. Es la confesión de alguien que lo perdió todo y aun así encontró a Dios de pie. Y nosotros, que vivimos al otro lado de la cruz, sabemos todavía más: Cristo es la prueba máxima de esa fidelidad. Fue hasta la muerte — y volvió. Si Dios fue fiel en ese momento, lo será en el tuyo también.

Entonces hoy, antes del desayuno, detente dos minutos. Quédate en silencio. Y di en voz alta — dilo de verdad, no como rutina: Señor, recibo tus misericordias nuevas de hoy. Deja que esa declaración cambie el tono de tu día. No lo que sientes en ese instante — lo que declaras sobre quién es Dios.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.