Día 330 · jueves, 26 de noviembre

Ustedes Son el Templo

"¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?"1 CORINTIOS 3:16

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 330, Ustedes Son el Templo.

"¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" 1 Corintios 3:16.

Pablo le está escribiendo a una iglesia en conflicto. Corinto tenía grupos rivales dentro de la misma comunidad — "yo soy de Pablo", "yo soy de Apolos", "yo soy de Cefas" — cada uno jalando a la iglesia en direcciones distintas, compitiendo por estatus, por influencia, por tener la razón. Y en medio de ese desorden, Pablo hace una pregunta que parece sencilla, pero carga el peso de una corrección profunda: ¿no sabéis?

Esta forma de pregunta es típica de Pablo cuando quiere recordar algo que la iglesia ya debería saber, pero olvidó en el calor de la pelea cotidiana. Es como si dijera: deténganse un momento. Vuelvan a lo fundamental. Olvidaron quiénes son.

Y lo que recuerda es enorme: sois templo de Dios. Para un oyente judío, o incluso para un gentil que conocía la cultura religiosa de la época, esto era impactante. El templo en Jerusalén era el lugar más sagrado que existía — el único lugar en la tierra donde la presencia de Dios habitaba de forma especial, protegida por capas de santidad, accesible solo al sumo sacerdote, una vez al año. Y ahora Pablo dice: esa misma santidad, ese mismo peso de presencia divina, está en la comunidad de ustedes reunida.

Fíjate también en la palabra mora. No es una visita pasajera. No es un paso rápido que va y viene. Es residencia permanente. El Espíritu de Dios se establece en la iglesia como quien hace de ahí su propia casa — no un hotel de una noche, sino una residencia.

Y mira el pronombre que usa Pablo: vosotros, en plural. No está hablando solo de cada creyente individualmente, aunque eso también sea cierto en otro lugar de la Escritura. Aquí habla del cuerpo entero, de la iglesia reunida, como el lugar donde Dios elige habitar de manera especial y colectiva. Es la comunidad — no solo el individuo aislado.

Y esto cambia todo sobre cómo debemos tratar a la iglesia. En el versículo siguiente, Pablo advertirá: si alguien destruye este templo, Dios lo destruirá a él. Palabras fuertes. Porque tratar a la comunidad de los creyentes con descuido, con chismes, con división, con desprecio — es tratar con descuido el propio lugar sagrado donde Dios decidió habitar.

Entonces, mi querido, piensa en esto hoy: la persona de tu iglesia que a veces ignoras, que a veces juzgas, que a veces olvidas valorar — ella es parte del santuario de Dios. Ella carga, junto contigo, la presencia del Espíritu.

La invitación de hoy es sencilla y concreta: contacta hoy a un hermano o hermana de tu iglesia, y dile en voz alta: "Tú eres parte del lugar donde Dios habita — gracias por eso." Deja que esa verdad cambie, aunque sea un poco, cómo ves a las personas a tu alrededor.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.