Día 329 · miércoles, 25 de noviembre
"Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios."1 CORINTIOS 1:18
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 329, Locura o Poder.
"Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios." 1 Corintios 1:18.
Este versículo abre la primera carta de Pablo a los corintios con una afirmación audaz. Corinto era una ciudad que amaba la retórica, la sabiduría, el discurso brillante y el poder visible. Y Pablo, de entrada, presenta un mensaje que parecía lo opuesto a todo eso: un Dios que muere colgado en una cruz romana, el instrumento de ejecución más humillante que existía. Para los estándares de esa cultura, eso no era sabiduría — era vergüenza. Era locura.
Y Pablo no intenta disimularlo. Dice claramente: para los que se pierden, el mensaje de la cruz es locura de verdad. No es que el mensaje necesite mejor mercadeo. Es que nunca va a tener sentido para quien mide todo con la lógica humana de fuerza, éxito y victoria visible. Un Dios que elige morir, en lugar de aplastar a sus enemigos con poder, simplemente no encaja en ninguna vara que el mundo use para medir la grandeza.
Pero fíjate en el giro: "a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios." El mismo mensaje, exactamente las mismas palabras — pero una reacción completamente distinta. Y lo que cambia no es el mensaje. Es la condición del corazón que lo recibe. Unos lo escuchan y se ríen. Otros lo escuchan y caen de rodillas, porque algo dentro de ellos reconoce que eso es verdad, es poder, es lo único que realmente resuelve el problema más profundo del ser humano.
Quiero que notes también el tiempo verbal: "los que se salvan." No "los que ya fueron salvos y punto final", como si fuera un capítulo cerrado en el pasado. Es presente continuo. La salvación sigue ocurriendo, moldeándote, transformando tu carácter, sanando tus heridas, día tras día. No terminaste de ser salvo — estás siendo salvo, ahora, en este proceso diario con Cristo.
Y hay una belleza profunda en esto: la debilidad aparente de la cruz es, en realidad, el instrumento mismo de la victoria. Pablo dirá más adelante en esta misma carta que la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza de los hombres. La cruz no escondió la debilidad — la usó. Y precisamente por eso tiene poder para transformar lo que ninguna fuerza humana jamás logró: pecado, muerte, vergüenza, culpa.
Entonces, mi querido, aquí está la invitación de hoy: no te avergüences de la cruz. Háblale a alguien sobre ella hoy — aunque sea brevemente, aunque suene extraño a los oídos de quien escucha. No necesitas argumentos perfectos. Solo necesitas dejar que el poder que ya está obrando en ti aparezca en palabras sencillas y sinceras.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.