Día 322 · miércoles, 18 de noviembre
"Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán."SALMOS 63:3
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 322, Mejor que la Vida.
"Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán." Salmos 63, versículo 3.
Detente un momento en esa palabra. Mejor que la vida. No mejor que el sufrimiento, no mejor que la prueba — mejor que la vida misma. Lo más preciado que un ser humano puede tener.
David escribió esto en el desierto. No desde una terraza del palacio. En el desierto — huyendo, sin trono, sin escolta, sin ninguna comodidad. Había perdido casi todo lo que un rey puede perder. Y aun así — aun así — la primera palabra que salió de su boca no fue sobre el dolor. Fue sobre el amor de Dios.
Eso me detiene.
Porque nosotros tendemos a hacer lo contrario. Esperamos. Decimos: "Cuando esto pase, cuando resuelva este problema, cuando mi vida se estabilice — entonces tendré paz, entonces podré agradecer." Pero David no dijo eso. David adoró en medio de la crisis. No porque las circunstancias cambiaron — no habían cambiado. Sino porque la realidad de Dios era más grande que las circunstancias.
Y hay una palabra ahí que no podemos dejar pasar: hesed. En hebreo, hesed. La traducimos como "misericordia", "amor fiel", pero la palabra carga mucho más que un sentimiento. Hesed es compromiso. Es pacto. Es el amor que no se rompe cuando tú te rompes. Es el amor que no desaparece cuando tú desapareces. Es Dios diciendo: "Yo no me voy. Puede venir el desierto, puede venir la traición, puede venir la noche más oscura — y yo sigo aquí."
Cristo cumplió esa palabra de una manera que David solo podía imaginar. Porque hesed no se quedó en promesa — descendió, tomó forma, fue a la cruz. El amor que es mejor que la vida entregó la propia vida. Por ti.
Entonces cuando David dice "mis labios te alabarán" — no está describiendo un sentimiento. Está tomando una decisión. La alabanza, mi querido, no es el reflejo de tu estado de ánimo. La alabanza es un acto de voluntad. Es abrir la boca antes de tener la respuesta, antes de tener la solución, antes de que el desierto termine — y declarar que Dios es más grande que todo eso.
Cuando abres la boca así, no estás fingiendo que todo está bien. Estás proclamando que Él es real, que su hesed es real, que el pacto no se rompió — aunque tu vida parezca rota.
Y eso, con el tiempo, conduce tu corazón. Los labios lideran. La fe sigue.
Entonces hoy, el llamado es sencillo — pero no es pequeño. Antes del desayuno, antes de abrir el teléfono, antes de revisar los mensajes — di en voz alta una cosa por la que agradeces el amor fiel de Dios. Solo una. Puede ser pequeña. Puede ser difícil de encontrar. Pero abre la boca. Deja que tus labios guíen a tu corazón.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.