Día 314 · martes, 10 de noviembre

Camino y Verdad

"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí."JUAN 14:6

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 314, Camino y Verdad.

"Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." Juan 14:6.

Este versículo nace de una confusión sincera. Momentos antes, el discípulo Tomás le acababa de decir a Jesús: "no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?" No estaba siendo rebelde ni escéptico — estaba realmente perdido, tratando de entender algo que le parecía demasiado grande. Y es a esa confusión honesta a la que Jesús responde.

Y la respuesta es sorprendente. Jesús no dibuja un mapa. No da una lista de pasos, de rituales, de reglas a seguir para llegar al Padre. Dice: "Yo soy el camino." No "yo muestro el camino", no "yo conozco el camino" — Yo soy el camino. No sigues instrucciones escritas en un papel. Sigues a una Persona, paso a paso, día tras día.

Y continúa: "la verdad." Vivimos en un mundo donde cada persona parece tener su propia verdad, donde todo es relativo, donde nadie quiere afirmar nada con demasiada convicción para no ofender a nadie. Y en medio de ese mundo, Jesús hace una afirmación audaz: Yo soy la verdad. No una opinión entre muchas. No una perspectiva válida junto a otras igualmente válidas. Un estándar fijo, por el cual se mide toda la realidad.

Y después: "la vida." No solo existencia — vida de verdad. La vida para la que fuiste creado desde el principio, antes de que el pecado lo rompiera todo, antes de que la distancia entre tú y Dios pareciera imposible de cruzar. Jesús ofrece esa vida restaurada, esa comunión original, de vuelta.

Y luego viene la parte que incomoda a mucha gente: "nadie viene al Padre, sino por mí." Una puerta. No varias. Sé que esto suena demasiado exclusivo para los oídos modernos. Pero piensa conmigo: si existieran varios caminos, cada uno con sus propias condiciones, sus propias garantías, nunca tendrías la certeza de estar en el camino correcto. La exclusividad de Jesús no es arrogancia — es la única forma en que una promesa puede ser realmente segura. Existe un camino. Y ese camino es una Persona a quien puedes conocer, en quien puedes confiar y a quien puedes seguir.

Quiero preguntarte: ¿en cuántas áreas de tu vida andas buscando caminos alternativos — atajos, soluciones propias, formas de esquivar lo que Jesús enseñó porque parecen más rápidas o más cómodas? Tomás estaba perdido porque buscaba un mapa cuando debía estar siguiendo a una Persona.

Entonces hoy, quiero invitarte a hacer algo práctico. En una decisión concreta que vas a tomar hoy — no una decisión hipotética de un futuro lejano, una decisión real, de hoy — pregunta antes de actuar: "¿qué haría Jesús aquí?" Y elige el camino que pasa por Él. Aunque no sea el camino más fácil. Aunque te exija un poco más.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.