Día 307 · martes, 3 de noviembre
"Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá."LUCAS 11:9
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 307, Sigue Pidiendo.
"Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá." Lucas 11:9.
Este versículo llega justo después de que Jesús enseña el Padrenuestro, y justo después de contar una parábola un poco inusual: un hombre que llama a la puerta de su amigo a medianoche, pidiendo pan prestado, y no se rinde hasta conseguirlo. Jesús cuenta esa historia y, a continuación, da el resumen práctico: pedid, buscad, llamad.
Fíjate en los tres verbos. En el griego original, llevan la idea de acción continua — no es "pide una vez y ya", es "sigue pidiendo". No es "busca un poco y ríndete si no lo encuentras enseguida", es "sigue buscando". No es "llama una vez y vete si nadie abre pronto", es "sigue llamando". Jesús está describiendo un patrón de vida de oración, no una petición aislada.
Y hay una progresión interesante aquí. Pedir es simple — solo abres la boca. Buscar ya exige movimiento, esfuerzo, salir del lugar. Llamar exige llegar hasta la puerta y quedarte ahí, insistiendo. Los tres verbos suben en intensidad. Jesús está diciendo que está bien que tu fe crezca en determinación, siempre que no pierda la confianza.
Y mira las promesas que siguen a cada verbo: "se os dará", "hallaréis", "se os abrirá". No es "quizás se os dé", no es "tal vez lo encuentren". Jesús habla con una certeza que no deja espacio para la duda. Y esa certeza no está en el tamaño de tu petición, ni en cuán merecida parezca — está en la fidelidad de quien está del otro lado de la puerta.
¿Y quién está del otro lado de la puerta? Mira lo que Jesús dice justo después de este versículo: pregunta qué padre le daría una piedra a un hijo que pide pan, o una serpiente a quien pide pescado. La imagen detrás de esta promesa entera no es la de un juez reticente que solo cede después de mucha presión. Es la imagen de un Padre que ya quiere dar cosas buenas — y que solo espera que tú pidas, busques, llames.
Quiero preguntarte: ¿existe alguna petición que ya dejaste de hacer? ¿Alguna oración que abandonaste porque te cansaste de esperar, o porque empezaste a dudar de que valiera la pena insistir? Este versículo es una invitación directa para que vuelvas. No porque Dios necesite que pruebes tu fe con repetición — sino porque la persistencia en la oración es la manera misma en que la fe crece mientras espera.
Entonces hoy, quiero invitarte a volver a esa petición específica. Traerla de nuevo delante de Dios, con la misma confianza de quien llama a la puerta esperando que se abra — porque fue Jesús quien prometió que se abriría.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.