Día 299 · lunes, 26 de octubre
"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."MATEO 28:19-20
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 299, Hasta el Fin del Mundo.
"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." Mateo 28, versículos 19 y 20.
Estas son prácticamente las últimas palabras de Jesús antes de subir a los cielos, registradas en Mateo. Y no vienen de un maestro cualquiera. Vienen del Cristo resucitado — que acaba de derrotar a la muerte, que tiene, en sus propias palabras, "toda potestad en el cielo y en la tierra". Cuando alguien así habla, prestamos atención.
Fíjate en el verbo: id. No es "esperad hasta sentiros listos". No es "cuando tengáis más tiempo". Es un mandamiento activo, urgente, que pone a los discípulos en movimiento. Hacer discípulos no es un proyecto para gente que tiene tiempo de sobra — es la misión que define hacia dónde se mueve toda la iglesia, generación tras generación.
Y mira el alcance: "todas las naciones". Jesús no está hablando de un pueblo específico, de una sola cultura, de un solo idioma. Está rompiendo toda frontera que los seres humanos han construido — étnica, geográfica, social. El evangelio fue hecho para atravesar todo eso. Ninguna nación está fuera del alcance de esta orden.
Pero fíjate que hacer discípulos no termina en la conversión de alguien. Jesús lo detalla: bautizándolos, y enseñándoles a guardar todo lo que él ordenó. No es solo llevar a alguien a decir "sí" una vez. Es bautismo — una identidad nueva, marcada en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y es enseñanza continua, día tras día, para que esa persona crezca y obedezca de verdad. Discipular es un compromiso a largo plazo, no un evento único.
Y sé que, escuchando todo esto, la misión puede parecer demasiado grande. ¿Todas las naciones? ¿Enseñar todo lo que Jesús ordenó? ¿Quién soy yo para eso? Y es justo ahí donde llega la última frase, la más importante de todas: "yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." La misión es demasiado grande para cualquiera de nosotros solo — y lo es. Pero la promesa que la acompaña es aún mayor. No es una tarea que cumples con tus propias fuerzas. Es el mismo Cristo caminando a tu lado, todos los días, hasta el final.
Entonces hoy quiero desafiarte con algo sencillo y concreto. Busca a una persona — puede ser un familiar, un compañero, un vecino — y comparte con ella una verdad real del evangelio. No tiene que ser un sermón. Puede ser una frase, una conversación corta, una invitación a orar juntos. Da el primer paso de discipularla. No estás solo en esto — Él está contigo.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.