Día 298 · domingo, 25 de octubre

Acércate a Él

"Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros."SANTIAGO 4:8

Escucha - el llamado de hoy en portugués, inglés o español

Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 298, Acércate a Él.

Santiago 4:8 — escúchalo bien: "Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros."

Una sola frase. Dos movimientos. Y en medio de esos dos movimientos, la vida entera del creyente.

Lo que más me detiene en este versículo es su estructura. Hay un primer paso — y ese primer paso es tuyo. Dios no te obliga. No te persigue como si fueras una presa que tiene que ser atrapada. Él no fuerza el amor, porque el amor forzado no es amor. Él espera, con los brazos abiertos, con una paciencia que excede todo lo que podemos imaginar, esperando que tú elijas venir. Ese movimiento voluntario — ese instante en que tu corazón decide girarse hacia Él — eso es lo que hace que una relación sea real. No es religión. Es elección. Es amor que se mueve libremente.

Y cuando das ese paso, ocurre algo maravilloso. El versículo no dice "quizás Dios responda." No dice "si lo mereces, si tienes todo en orden, si eres suficientemente bueno." Dice: él se acercará a vosotros. Sin condición. Sin duda. Cristo ya abrió el camino hasta el Padre — la puerta no está entreabierta, está completamente abierta. Lo único que se te pide es que entres.

Ahora bien, yo sé que hay momentos en que sientes que Dios está lejos. Esa sensación de que el cielo está callado, que oras y las palabras parecen quedarse en el techo. La conozco. Pero lo que Santiago nos revela es que esa distancia no es geográfica. Dios no se fue a ningún lado. Él no te dio la espalda. La distancia es de atención — es que el corazón estaba mirando hacia otro lado. Y en el momento en que vuelves a girarte hacia Él, descubres que ya estaba ahí. Esperándote. A tu lado. Todo el tiempo.

Eso lo cambia todo. Porque acercarse a Dios no es simplemente cumplir con un ejercicio espiritual, no es marcar una casilla en tu lista diaria. Es una exposición. Es ponerte cerca del fuego que purifica, cerca del amor que te ve completamente — con todo lo que eres, con todo lo que has hecho — y aun así no retrocede. Nadie pasa tiempo cerca de Él y sale igual. La presencia de Dios transforma — no por la fuerza, sino por la intimidad.

Por eso hoy te hago este llamado. Antes del desayuno, antes de abrir el teléfono, antes de que el día empiece a exigirte todo lo que tiene para exigirte — encuentra un lugar tranquilo. Cierra los ojos. Dos minutos. Solo dos. Y di, con todo lo que tienes: "Señor, me acerco a Ti." No tiene que ser elocuente. No tiene que ser perfecto. Solo tiene que ser sincero. Y Él cumplirá la promesa — porque Él siempre la cumple.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.