Día 286 · martes, 13 de octubre
"Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo."ZACARÍAS 2:8
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 286, Niña del Ojo.
"Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo." Zacarías 2:8.
Este versículo llega justo después del regreso del exilio. El pueblo de Dios había sido llevado, despojado, humillado por naciones extranjeras durante décadas. Y ahora, a través de Zacarías, Dios habla una palabra que devuelve dignidad a un pueblo que se sentía olvidado: quien os toque, toca la niña de mi ojo.
Para cuando lo pienso bien: la niña del ojo es la parte más sensible, más protegida de todo el cuerpo. No necesitas entrenar tu cuerpo para proteger el ojo — el reflejo es automático, instantáneo, involuntario. Nadie deja que algo se acerque a su propio ojo sin reaccionar. Y es exactamente esa intensidad la que Dios está describiendo en su relación con su pueblo.
Fíjate también que Dios dice "tras la gloria me enviará él". No es un profeta cualquiera hablando por su cuenta. Es un mensaje que carga el peso de la presencia misma de Dios, enviado directamente a las naciones que oprimieron a su pueblo. Dios no se quedó callado ante el sufrimiento de su pueblo — se posicionó, con firmeza, de su lado.
Quiero preguntarte: ¿alguna vez te has sentido como ese pueblo regresando del exilio? Cansado, pequeño, como si nadie hubiera notado lo que pasaste? Este versículo no fue escrito solo para un momento histórico específico — revela el corazón de Dios por cualquier persona que se sienta aplastada por las circunstancias. No eres invisible para él. Eres guardado con la misma intensidad instintiva con que se protege el propio ojo.
Eso cambia la forma en que enfrentamos los días difíciles, ¿no es cierto? Cuando alguien te lastima, cuando te sientes tratado injustamente, cuando parece que nadie ve lo que enfrentas — Dios ve. Y más que ver, le importa tanto que lo llama un toque en la niña de su propio ojo.
Entonces hoy, quiero invitarte a hacer un ejercicio sencillo: piensa en una preocupación, una herida, una situación que has cargado solo, sin contársela a nadie. Y entrégasela a Dios hoy — no porque él vaya a resolverlo todo instantáneamente, sino porque necesitas recordar que no estás solo en esto. Eres demasiado precioso para él.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.