Día 275 · viernes, 2 de octubre

Mejor que la Vida

"Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán."SALMOS 63:3

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 275, Mejor que la Vida.

"Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán." Salmos 63:3.

Deja que esa palabra aterrice. Mejor que la vida.

David no escribió esto desde un lugar cómodo. Estaba en el desierto de Judá — con sed real, con enemigos reales, huyendo, lejos del templo que tanto amaba. Y en medio de todo eso, lo primero que salió de su boca no fue una queja. Fue una confesión de amor. Eso me detiene. Porque es fácil alabar cuando todo va bien. Pero la alabanza que nace en la escasez, en el desierto, en la espera — esa es la más genuina de todas.

Y lo que él proclama es extraordinario. Usa una palabra que en hebreo es *hesed* — y esa palabra carga un peso que nuestro idioma apenas puede contener. No es solo misericordia. No es solo bondad. Es amor leal, comprometido, que no se rinde contigo. Es la fidelidad de Dios que no depende de tus circunstancias, que no cambia con tu rendimiento, que no desaparece cuando estás en tu peor momento. Ese es el *hesed* — y es ese amor el que te encuentra en el desierto.

Y David dice que ese amor es mejor que la vida. Piensa en lo que eso significa. La vida es el mayor bien que un ser humano posee. Es la condición de todo lo demás. Y David coloca el amor de Dios por encima de eso. Para él, perder la vida sería menos trágico que perder la presencia de Dios. Eso no es hipérbole poética. Es el fundamento de una vida verdaderamente libre — una vida que no es rehén de las pérdidas, porque lo más precioso no puede quitársele.

Y aquí está la belleza: ese *hesed* no se quedó solo en el Salmo. Encontró su expresión más plena en una cruz. Jesús entregó su vida precisamente porque el amor del Padre es mayor que la vida misma. Cuando lees el Salmo 63 con ojos abiertos al Evangelio, te das cuenta de que David estaba cantando sobre algo que aún no veía del todo — y que Cristo vino y demostró de una vez por todas. Ese amor que es mejor que la vida, lo vimos hecho carne.

Entonces cuando David dice "mis labios te alabarán" — no está esperando que las circunstancias cambien. Está respondiendo al carácter de Dios. Alabar antes de ver la solución no es fingir que todo está bien. Es un acto de fe que dice: yo sé quién eres Tú, y eso es suficiente. Y ese acto transforma el corazón desde adentro.

Mi querido, ¿dónde está tu desierto hoy? Puede ser incertidumbre, puede ser cansancio, puede ser un dolor que todavía no ha pasado. Y es exactamente ahí donde este salmo te encuentra.

Entonces esto es lo que te invito a hacer hoy — y hazlo de verdad, no solo lo escuches. Antes del desayuno, abre en Salmos 63:3. Léelo en voz alta. Pon una mano sobre tu corazón. Y habla con Dios — con tus propias palabras — por qué su amor es mejor que cualquier cosa que podrías perder hoy. No tiene que ser perfecto. Tiene que ser verdadero.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.