Día 269 · sábado, 26 de septiembre
"He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado."DANIEL 3:17-18
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 269, Aunque No Sea Así.
"He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado." Daniel 3:17-18.
Ponte en su lugar por un instante. El rey Nabucodonosor había levantado una estatua enorme, toda de oro, y había ordenado que todo el reino se postrara ante ella al sonido de la música. Quien no se postrara sería arrojado a un horno ardiente. No era una amenaza vacía — era una sentencia segura. Y Sadrac, Mesac y Abed-nego, tres jóvenes judíos sirviendo en un imperio extranjero, se negaron a doblar la rodilla.
El rey, furioso, les dio una última oportunidad. Y fue entonces cuando respondieron con estas palabras que resuenan a través de los siglos.
Fíjate en la estructura de la respuesta. Primero: "nuestro Dios puede librarnos." Eso es fe plena. No dudan del poder de Dios ni por un segundo. No es una fe tímida, llena de "tal vez" — es una confesión sólida: el Dios a quien servimos tiene poder sobre el fuego, sobre el rey, sobre todo.
Pero luego viene la parte que transforma esa fe en algo raro, algo que pocos alcanzan: "y si no..." Espera un momento. ¿Admiten la posibilidad de que Dios no actúe como ellos esperan? Sí. Y aun así — aun ante esa posibilidad — terminan la frase diciendo: "no serviremos a tus dioses."
Esa es la fe más madura que existe. No es la fe que solo obedece porque tiene la certeza del resultado. Es la fe que obedece de todas formas — porque la obediencia a Dios nunca fue negociable en base a lo que Él vaya o no a hacer por nosotros.
¿Cuántas veces nuestra fe es del tipo condicional? "Confío en Dios si resuelve este problema." "Voy a obedecer si las cosas salen como espero." Sadrac, Mesac y Abed-nego muestran otro camino: obediencia que no depende de garantías. Fe que permanece de pie aun cuando el desenlace es incierto.
Y mira lo que pasa después. Los arrojan al horno — y el rey, mirando desde lejos, ve algo imposible: no tres hombres, sino cuatro, caminando libremente en medio del fuego, y ninguno se quema. Dios no solo respondió a su fe desde lejos. Entró al horno junto con ellos.
A veces creemos que la prueba de nuestra fe es salir ilesos de la dificultad. Pero el verdadero milagro, muchas veces, no es la ausencia del fuego — es la presencia de Dios dentro de él.
Entonces hoy, quiero invitarte a nombrar un área de tu vida en la que has estado obedeciendo a Dios esperando un resultado específico. Quizás sea una oración que llevas meses haciendo. Quizás sea una situación de trabajo, de salud, de relación. Y quiero que digas en voz alta, con el mismo valor de esos tres jóvenes: "aunque no suceda como espero, seguiré siendo fiel."
Porque tu Dios puede librarte. Y aunque no te libre como tú imaginas — Él está contigo, dentro del fuego.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.