Día 266 · miércoles, 23 de septiembre

Rostro Que Queda

"Ni esconderé más de ellos mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu sobre la casa de Israel, dice Jehová el Señor."EZEQUIEL 39:29

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 266, Rostro Que Queda.

"Ni esconderé más de ellos mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu sobre la casa de Israel, dice Jehová el Señor." Ezequiel 39:29.

Este versículo cierra uno de los oráculos más violentos y extraños de toda la Biblia — la guerra contra Gog y Magog, un enemigo simbólico que se levanta contra el pueblo de Dios y es destruido. Después de tanta batalla, tanta imagen de juicio y fuego, Dios hace una pausa y dice algo sorprendentemente tierno: no voy a esconder más mi rostro de ustedes.

Fíjate en la palabra "más". Eso significa que, antes, Dios escondía su rostro. ¿Y por qué? Por causa del pecado, la infidelidad, el alejamiento del pueblo. Dios no escondía su rostro por capricho — respetaba la distancia que el propio pueblo había creado. Pero aquí, anuncia un giro: esa distancia va a terminar. Y no porque el pueblo finalmente lo mereciera — sino porque Dios decidió, en su soberanía y en su amor, dar vuelta la página.

Eso ya sería suficiente. Pero el versículo no se detiene ahí. Dios continúa: "habré derramado de mi Espíritu." No es un goteo cauteloso, no es una dosis medida. Es un derramamiento — la imagen de una copa que se desborda, de una lluvia que no deja de caer. Dios promete una efusión generosa de su Espíritu sobre toda la casa de Israel.

Rostro revelado y Espíritu derramado. Presencia y poder, lado a lado. Porque ¿de qué serviría que Dios se acercara sin también capacitar? ¿Y de qué serviría recibir poder sin también tener comunión con quien lo da? Dios ofrece las dos cosas juntas, porque una sin la otra queda incompleta.

Quiero preguntarte: ¿has sentido, últimamente, como si el rostro de Dios estuviera escondido de ti? ¿Como si la distancia fuera mayor que la cercanía? Entiendo esa sensación — todos hemos pasado por temporadas así. Pero mira lo que este versículo te dice: hay una palabra de Dios ya dicha, una decisión que Él ya tomó, de no esconder más su rostro de los que son suyos.

No necesitas seguir viviendo como si estuvieras distante de un Dios que ya decidió acercarse. Puedes buscar ese rostro hoy mismo — no con una lista de peticiones, sino simplemente para estar delante de Él, para recibir lo que Él ya prometió dar.

Entonces hoy, quiero invitarte a separar un tiempo, aunque sea corto, solo para buscar la presencia de Dios. Sin prisa, sin agenda. Deja que el Espíritu que Él derrama siga desbordándose sobre ti.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.