Día 266 · miércoles, 23 de septiembre

Todo lo Puedo

"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."FILIPENSES 4:13

Escucha - el llamado de hoy en portugués, inglés o español

Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 266, Todo lo Puedo.

"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." Filipenses 4:13.

Quédate con esa palabra un momento. No la pases de largo. Escúchala otra vez: todo lo puedo — en Cristo — que me fortalece. Hay una promesa aquí que citamos demasiado fácil y entendemos demasiado poco.

Pablo no está hablando de superpoderes. No te está prometiendo que ganarás cada batalla, que conseguirás todo lo que quieras, que nunca más sentirás el peso de la vida. Mira el contexto — justo antes de este versículo, acaba de decir que aprendió a contentarse en la abundancia y en la necesidad. Aprendió. No nació sabiéndolo. Pasó por la prosperidad y pasó por la escasez, y fue en medio de esos dos extremos donde descubrió un secreto que el mundo no puede dar: una estabilidad que no depende de las circunstancias.

Y ese secreto tiene nombre.

"Cristo que me fortalece" — Pablo no está hablando de fuerza de voluntad, de motivación personal, de resiliencia humana. Está hablando de Jesús mismo. El mismo que cargó la cruz hasta el Calvario, el mismo que salió de la tumba al tercer día — ese Cristo ahora vive en ti. Y es Él quien sostiene cada paso en los días en que tus pies no quieren caminar.

¿Sabes dónde Pablo escribió estas palabras? Desde adentro de una prisión. No fue en una mañana luminosa de libertad. Fue en el lugar más estrecho, más oscuro, más difícil que conoció. Y fue exactamente allí donde descubrió que el secreto no es la ausencia de dificultad — es la presencia de Cristo en medio de ella. El lugar más difícil puede ser donde la fuerza de Dios brilla con más claridad. No porque Dios disfrute tu sufrimiento, sino porque es cuando dejamos de depender de nosotros mismos que Él puede actuar con toda su plenitud.

Y esa dependencia — hay que cultivarla. Pablo dice que aprendió a contentarse. No llegó listo. Fue una escuela. Una mañana a la vez, una silenciosa decisión de confiar — "no es mi fuerza, es la de Él" — y con el tiempo, esa decisión se convierte en carácter. Se convierte en la persona que eres.

Entonces hoy, antes de salir corriendo al día, antes del desayuno, quiero que hagas una sola cosa.

Piensa en una tarea que tienes por delante hoy — esa que se siente demasiado pesada, que has postergado, que con solo pensarla te aprieta el pecho. Tú sabes cuál es. Ahora dila en voz alta — no para que nadie te escuche, solo para ti y para Dios — dila así: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." Y luego da el primer paso. Solo el primero. No necesitas ver todo el camino — solo da el primer paso.

La fuerza no aparece antes de que camines. Aparece mientras caminas.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.