Día 254 · viernes, 11 de septiembre

Nuevas Cada Mañana

"Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad."LAMENTACIONES 3:22-23

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 254, Nuevas Cada Mañana.

"Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad." Lamentaciones 3:22-23.

Lamentaciones es, como su propio nombre lo dice, un libro de lamento. Es el llanto de Jeremías ante la destrucción de Jerusalén — la ciudad en ruinas, el templo destruido, el pueblo exiliado, sufriendo las consecuencias de años de rebelión contra Dios. Es uno de los textos más dolorosos de toda la Biblia.

Y es justo en medio de ese libro de dolor, en el capítulo más central, donde encontramos estas palabras que se han convertido en uno de los versículos más amados de toda la Escritura. No es casualidad que la esperanza más brillante de la Biblia esté clavada en medio del sufrimiento más intenso. Es allí, en el dolor, donde la fidelidad de Dios brilla más fuerte.

"La misericordia de Jehová... nunca decayó." Fíjate en la palabra: nunca decayó. Aun cuando todo alrededor parecía derrumbarse, el amor leal de Dios seguía en pie. Él no se había ido junto con el templo destruido. No había abandonado a su pueblo junto con la ciudad en ruinas.

Y después viene esa frase hermosa: "nuevas son cada mañana." Las misericordias de Dios no son una reserva limitada que se va agotando conforme la usamos. Son como el maná en el desierto — frescas, nuevas, suficientes para cada día, sin necesidad de guardar reserva para el día siguiente porque mañana viene otra porción completa.

Esto lo cambia todo, ¿no es cierto? Porque a veces vivimos con miedo de que la gracia de Dios se vaya a acabar — como si cada error nuestro consumiera un poco más de ese depósito de misericordia, hasta que un día se agote del todo. Pero no es así como funciona. La misericordia de Dios no es finita. Se renueva. Cada mañana, de nuevo.

Y Jeremías concluye con una afirmación que, mirando el contexto, es casi impactante: "grande es tu fidelidad." En medio de las ruinas, no dice "grande es mi dolor" — aunque el dolor era real y no lo esconde en ningún momento del libro. Él elige declarar la fidelidad de Dios como la verdad mayor, la verdad que sostiene todas las demás.

Quiero preguntarte, con cariño: ¿en qué área de tu vida andas viviendo como si la misericordia de Dios tuviera un límite, como si ya la hubieras gastado demasiado? Quiero recordarte hoy que ella se renueva. Mañana por la mañana, habrá más. Y pasado mañana, todavía más.

Entonces hoy, antes de dormir, quiero invitarte a hacer un ejercicio sencillo: detente y agradece a Dios por una misericordia específica de hoy — algo que solo sucedió porque él es fiel. Y duerme sabiendo que mañana, temprano, habrá más.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.