Día 251 · martes, 8 de septiembre
"¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques; porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehová; pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde fueres."JEREMÍAS 45:5
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 251, Vida Como Regalo.
"¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques; porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehová; pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde fueres." Jeremías 45:5.
Este versículo es un recado corto, casi escondido, en medio de un libro lleno de juicio. Pero es demasiado personal para pasar desapercibido. Baruc era el escriba de Jeremías — el que escribía, a mano, cada palabra pesada que el profeta recibía de Dios. Y en algún momento, Baruc se cansó. Él mismo dice, en el versículo anterior, que está exhausto, que siente dolor sobre dolor, que no encuentra descanso.
Y es en ese instante que Dios hace una pregunta que corta profundo: "¿Buscas para ti grandezas?" No es una acusación cruel. Es una invitación a mirar hacia adentro. Porque a veces nuestro cansancio no viene solo del trabajo pesado — viene también de una ambición escondida, un deseo de ser reconocido, de crecer, de conquistar algo grande, justo en medio de un tiempo en que Dios está pidiendo otra cosa de nosotros.
Fíjate en el contexto: "traigo mal sobre toda carne." No era hora de expansión. No era hora de construir imperio, hacer nombre, dejar legado. Era hora de sobrevivir con fe. Y es justo ahí donde la promesa de Dios aparece, casi sorprendente por su sencillez: "te daré tu vida por botín."
No es una promesa de riqueza. No es estatus, no es conquista, no es aquello que normalmente llamaríamos victoria. Es solo esto: vida preservada. Y para Baruc, en ese momento, era exactamente suficiente.
¿Cuántas veces nosotros también vivimos tiempos así? Períodos en que Dios no está prometiendo expansión, no está prometiendo que todo va a salir bien como soñamos — Él solo está prometiendo que nos va a sostener, un día a la vez. Y nuestro trabajo no es luchar contra eso, exigiendo más. Es aceptar la suficiencia de su gracia para hoy.
Quiero preguntarte, con cariño: ¿existe alguna "cosa grande" que andas buscando para ti mismo — quizás incluso sin darte cuenta — justo en medio de un tiempo en que Dios solo te está pidiendo que confíes? Quizás sea hora de soltar esa ambición, no porque sea errónea en sí misma, sino porque no es eso lo que Dios está ofreciendo ahora.
Entonces hoy, quiero invitarte: identifica esa cosa grande, nómbrala delante de Dios, y cámbiala por la confianza sencilla de que Él te va a sostener por hoy. Eso ya es suficiente.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.