Día 245 · miércoles, 2 de septiembre
"Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará."SALMOS 23:1-2
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 245, Nada Me Faltará.
Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Salmos 23, versículos 1 y 2.
Deja que esa palabra repose un momento.
David no escribió esto desde un lugar cómodo. Lo escribió como alguien que conocía el polvo del camino, el peso del exilio, la fatiga de haber huido, de haber fallado, de haber sobrevivido. Y después de todo eso — después de todo — abre la boca y dice: Jehová es mi pastor.
No un pastor. Mi pastor.
Eso es una declaración de pertenencia. De intimidad. David no está hablando de un Dios que mira a las multitudes desde lejos, con distancia. Está hablando de un Dios que lo conoce por su nombre. Que te conoce a ti por tu nombre. No por un número, no por una fila — por tu nombre.
Y por eso — por quién es ese pastor — David puede decir: nada me faltará.
Escucha bien esto, porque la promesa necesita entenderse de la manera correcta. No es una promesa de lujo. No es "vas a tener todo lo que deseas." Es una promesa de suficiencia — que la oveja tendrá lo que necesita, no porque lo merezca, sino porque el pastor es bueno. La bondad está en el pastor, no en el rendimiento de la oveja.
¿Y a dónde lleva ese pastor a su oveja? A delicados pastos. Junto a aguas de reposo.
Descansar en delicados pastos no es pereza. Es confianza. Es la oveja que aprendió que no tiene que correr desesperada buscando sustento, porque el pastor ya fue delante. Él ya eligió el lugar. Él ya preparó lo que necesitas para hoy.
Y las aguas de reposo — esto me llega profundo. ¿Sabías que las ovejas no beben de corrientes turbulentas? El ruido del agua brava las asusta. Las paraliza. Y el buen pastor lo sabe. No lleva a la oveja donde se va a ahogar de ansiedad — la conduce donde el agua está quieta, donde puede beber de verdad, donde puede ser restaurada.
Dios sabe exactamente qué tipo de restauración necesitas. No lo que el mundo cree que te va a sanar. Lo que tú, específicamente tú, necesitas para ser renovado.
Y aquí viene lo que cambia todo: Jesús dijo "Yo soy el buen pastor" — y luego fue a la cruz para demostrarlo. El Salmo 23 no es solo un poema hermoso. Es la historia de alguien que dio su propia vida para que la oveja pueda descansar. El descanso que David cantó, Jesús lo pagó. Con todo.
Entonces hoy — hoy — tienes una elección.
Puedes empezar el día corriendo, ya ansioso, ya con el peso de todo lo que podría salir mal. O puedes detenerte. Dos minutos. Antes del desayuno, antes del teléfono, antes de cualquier cosa. Pon la mano en el pecho, respira hondo, y di en voz alta — en voz alta: "El Señor es mi pastor. Hoy confío en Él."
Deja que esa verdad aterrice antes que cualquier preocupación del día. Porque es más fuerte. Es más antigua. Y es tuya.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.