Día 239 · jueves, 27 de agosto

Conocido Antes de Nacer

"Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones."JEREMÍAS 1:5

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 239, Conocido Antes de Nacer.

"Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones." Jeremías 1:5.

Este versículo abre el libro de Jeremías, y es una de las declaraciones más impresionantes que Dios le ha hecho a un ser humano. Jeremías todavía era joven, probablemente inseguro, probablemente pensando que no tenía nada especial que ofrecer — y Dios llega con esta frase que reorganiza todo lo que Jeremías pensaba de sí mismo.

"Antes que te formase en el vientre te conocí." Detente ahí un momento. Esto significa que el conocimiento de Dios sobre Jeremías no comenzó cuando nació, ni siquiera cuando fue concebido — comenzó antes de eso. Antes de existir físicamente, Jeremías ya era conocido por Dios. Esto no es solo sobre Jeremías. Es sobre cómo Dios se relaciona con cada vida humana. Tú no eres un accidente que Dios descubrió después de que ya había ocurrido. Fuiste conocido antes.

"Antes que nacieses te santifiqué." La palabra aquí lleva la idea de consagración, de ser apartado para un propósito santo. Y fíjate: esto ocurrió antes del nacimiento. No dependió de ninguna decisión que Jeremías tomara, ningún mérito que acumulara, ninguna buena acción que hiciera. La consagración fue obra de Dios, de principio a fin.

Y entonces llega la parte específica: "te di por profeta a las naciones." No era un propósito genérico, un "Dios tiene un plan para todos" vago y abstracto. Era un llamado concreto, moldeado exactamente para quién era Jeremías y para el momento histórico en que le tocaría vivir.

Ahora, sé que tú no eres Jeremías, y probablemente no vas a profetizar a las naciones. Pero el principio detrás de esta promesa te alcanza a ti también. Si Dios conocía a Jeremías antes de que naciera, y tenía un propósito específico preparado para su vida, ¿qué dice eso de tu vida? Tú también fuiste conocido antes de existir. Tú también fuiste apartado — quizás no para ser profeta, pero sí para algo que solo tú puedes hacer de la manera en que Dios te formó para hacerlo.

Mucha gente vive preguntándose si la vida tiene sentido, si existe un propósito real detrás de sus días. Jeremías 1:5 responde eso con una certeza enorme: sí. Antes de que respiraras por primera vez, Dios ya sabía tu nombre, ya tenía un plan, ya había apartado un lugar para ti en medio de su historia.

Entonces hoy, quiero invitarte a hacer dos cosas sencillas. Primero, agradece a Dios en voz alta — no en pensamiento, en voz alta de verdad — por haberte conocido antes de nacer. Y luego, pídele que te muestre un paso, solo uno, del propósito que ya preparó para ti. No hace falta la respuesta completa de tu vida. Solo el próximo paso.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.