Día 231 · miércoles, 19 de agosto

Alas Como Águilas

"pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán."ISAÍAS 40:31

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 231, Alas Como Águilas.

"Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán." Isaías 40:31.

Este capítulo comienza con una pregunta enorme: ¿quién midió las aguas del mar con el hueco de su mano? ¿Quién pesó los montes en una balanza? Es un retrato gigantesco del Creador — un Dios que no desmaya, no se cansa, cuyo entendimiento no tiene límite. Y es solo después de establecer esto que el texto llega al versículo que tanto amamos repetir.

Pero fíjate en el contexto: el pueblo de Israel estaba diciendo "mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio". Estaban exhaustos. Exhaustos del exilio, exhaustos de esperar, exhaustos de no ver la promesa cumplirse. Y es justo en ese cansancio real, nada teórico, que Dios habla esta palabra de renovación.

"Esperar a Jehová" — esta expresión no significa quedarse quieto, de brazos cruzados, esperando que el tiempo pase. En el original, lleva el sentido de entrelazarse, de aferrarse con fuerza, como una cuerda trenzada. Es una espera activa, una confianza que se agarra de Dios aun cuando la respuesta tarda.

Y mira la progresión que describe el versículo: primero volar como águila — el momento extraordinario, el milagro visible. Luego correr sin cansarse — el ritmo acelerado de la vida, los desafíos del día a día. Y por último caminar sin fatigarse — el simple caminar cotidiano, ese que nadie aplaude, pero que es donde la mayoría de nosotros vivimos en la práctica. Dios promete fuerza para los tres.

Esto me hace pensar: ¿cuál de estos tres estás viviendo ahora? Quizás estés en un momento de vuelo, viendo a Dios actuar de manera visible. Quizás estés corriendo, tratando de cumplir con todo lo que la vida exige. O quizás solo estés caminando, en un día común, sintiendo que ni tienes energía para dar un paso más. La promesa de Dios te alcanza donde estés.

Y fíjate: no es que Dios quita tu fuerza cansada y pone la suya encima, como un vendaje temporal. Él renueva — palabra que sugiere cambio, sustitución de adentro hacia afuera. Como un águila que cambia sus plumas viejas por nuevas. Tu fuerza vieja da lugar a una fuerza que solo viene de esperar en Él.

Entonces hoy, quiero invitarte a hacer una pausa sincera. ¿Dónde has estado corriendo con tus propias fuerzas, tratando de sostenerte solo? Nombra eso delante de Dios. Entrégale ese cansancio a Él en oración, y deja que Él empiece a renovar lo que solo Él puede renovar.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.