Día 223 · martes, 11 de agosto

El Lobo y el Cordero

"Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará."ISAÍAS 11:6

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 223, El Lobo y el Cordero.

"Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará." Isaías 11:6.

Esta escena llega justo después de una promesa enorme: un vástago brotará del tronco de Isaí, y sobre él reposará el Espíritu del Señor — espíritu de sabiduría, de consejo, de fortaleza. Y es solo después de presentar a ese Rey que Isaías describe el mundo que Él va a traer. Es decir: esta paz no es fruto del esfuerzo humano, de un tratado, de buena voluntad entre las partes. Nace del gobierno de Alguien.

Fíjate en la elección de los animales. El lobo y el cordero no son solo diferentes — son la hostilidad más básica que existe en la creación. Uno caza, el otro es cazado. No hay término medio natural entre ellos. Y es exactamente esa enemistad imposible la que Isaías elige para describir la paz del Reino. No es una paz de gente parecida aprendiendo a tolerarse. Es la reconciliación de lo que parecía irreconciliable.

Y mira cómo crece la lista. Leopardo y cabrito. Becerro, león y bestia doméstica. Isaías apila imagen sobre imagen, como si quisiera dejar bien claro: ninguna enemistad de la creación quedará fuera de esta restauración. Ninguna. No importa cuán antigua, cuán natural, cuán imposible de resolver parezca — el Reino de Dios llega hasta allí.

Y entonces llega la línea que siempre me atrapa: "un niño los pastoreará." No un guerrero. No un domador con látigo. Un niño pequeño, sin fuerza propia, sin astucia, conduciendo a fieras que antes se habrían devorado entre sí. En el Reino restaurado, el poder que solía gobernar el mundo — la fuerza, las garras, el instinto de supervivencia — pierde el mando. Un pequeño lidera. Y eso solo es posible porque la naturaleza misma de las fieras fue transformada por dentro.

Ahora bien, el Reino pleno todavía está por venir — lo sabemos, mirando el mundo a nuestro alrededor. Pero Cristo ya reconcilió en sí mismo lo que era enemigo. Ya derribó el muro de hostilidad. Y eso significa que esta visión no es solo profecía lejana — es una invitación para hoy.

Quiero preguntarte: ¿hay alguna relación en tu vida donde has estado actuando como lobo — con fuerza, con ventaja, llevándote lo mejor? ¿O quizás te sientes más como el cordero — herido, cauteloso, esperando el próximo ataque? Dios te está invitando a vivir, aunque sea a pequeña escala, esa misma paz que un día cubrirá toda la creación.

Así que hoy, quiero desafiarte a identificar una de esas relaciones — solo una — y dar un paso concreto de paz. Puede ser un mensaje que has postergado. Puede ser un perdón que has retenido. Puede ser una palabra amable donde solo tenía sentido responder con dureza. Un paso que solo la gracia de Dios explica.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.