Día 214 · domingo, 2 de agosto

Él lo Hará

"Fiel es el que os llama, el cual también lo hará."1 TESALONICENSES 5:24

Escucha - el llamado de hoy en portugués, inglés o español

Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 214, Él lo Hará.

Fiel es el que os llama, el cual también lo hará. Primera a los Tesalonicenses, capítulo cinco, versículo veinticuatro.

Deja que esa palabra se asiente un momento. Fiel es el que te llama — y él también lo hará.

Pablo no le está escribiendo a gente que lo tiene todo resuelto. Le está escribiendo a personas cansadas, a personas que se despiertan cargando dudas sobre sí mismas, sobre el camino, sobre si todavía vale la pena seguir. Y para esas personas — para ti — dice: Fiel es Él.

No es que Dios decidió ser fiel hoy porque tú hiciste algo bien. La fidelidad no es una cualidad que Él exhibe cuando nos la merecemos. Es lo que Él es. Antes de que abrieras los ojos esta mañana, antes de que cualquier pensamiento de duda te alcanzara — Él ya era fiel. Eso no cambia.

Y mira lo que Pablo añade: el que te llamó. Porque es fácil olvidarlo. Actuamos como si hubiéramos llegado hasta Dios por esfuerzo propio, como si la fe hubiera brotado de nosotros por algún mérito nuestro. Pero Pablo no nos deja con esa ilusión. Fue Dios quien dio el primer paso. Ese llamado no nació de ti — nació del corazón de un Padre que te vio, que te conoció, y que te quiso. Que te eligió a ti. Piensa en el peso de eso.

Y ese llamado nos llegó por la obra de Jesús. En la cruz, el precio fue pagado — la separación fue destruida. En la resurrección, el poder fue confirmado — la muerte no tuvo la última palabra. Cristo es la garantía de que el llamado es real. No es una impresión, no es un sentimiento que va y viene. Es real, y es permanente.

Y entonces Pablo dice — y quiero que escuches esto con toda atención — él también lo hará. No dice que tendrás que terminar solo. No dice que ahora te toca a ti arreglarlo todo. Dice que el mismo Dios que te llamó es el mismo Dios que completará lo que comenzó. La responsabilidad final no está en tus manos. Está en las suyas.

Quizás hoy amaneciste sintiendo que fallaste demasiadas veces. Que el llamado todavía vale para otros, pero para ti… ya pasó. Que te alejaste demasiado, caíste demasiado, te desanimaste demasiado. Pero la fidelidad de Dios no mide tu desempeño antes de actuar. Te sostiene exactamente cuando tú ya no puedes sostenerte. No a pesar de ti — por amor a ti.

Entonces hoy, mi querido, antes del desayuno — antes de mirar las tareas del día, antes de revisar el teléfono, antes de dejar que el peso de la semana caiga sobre ti — haz una cosa: dilo en voz alta. No lo susurres, dilo con la boca: "Señor, confío en que lo que comenzaste en mí, Tú lo terminarás." Dilo y descansa. Lleva esa promesa como tu ancla durante el resto del día. No como una frase bonita — como la verdad que es.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.