Día 206 · sábado, 25 de julio
"Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas."PROVERBIOS 3:5-6
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 206, Todo el Corazón.
"Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas." Proverbios 3:5-6.
Este es, sin duda, uno de los versículos más citados de toda la Biblia. Quizás ya lo tienes memorizado desde niño, ya lo viste en un cuadro en la pared de la casa de tu abuela, ya lo escuchaste en casi todo culto al que has asistido. Y es precisamente por ser tan conocido que corremos el riesgo de dejar de escucharlo de verdad.
Fíjate en la primera palabra: "fíate". No es "piensa sobre", no es "considera la posibilidad". Es confiar — y no de cualquier manera, sino "de todo tu corazón". Salomón no está pidiendo una fe parcial, una confianza de reserva, esa que solo aparece cuando las cosas ya están saliendo bien. Está pidiendo entrega completa, sin ninguna parte reservada para que tú mismo la administres.
Y luego viene la parte más desafiante: "no te apoyes en tu propia prudencia". Esto no significa dejar de pensar, abandonar el sentido común, actuar sin planificación. Significa reconocer que tu mente, por brillante que sea, tiene un límite. Tú ves un pedazo del camino. Dios ve el camino entero. Y apoyarte solo en lo que puedes calcular es como intentar cruzar un río de noche usando solo la luz de un fósforo.
Pero fíjate también: "en todos tus caminos" — no solo en las grandes decisiones de la vida, como elegir profesión o casarte. Todos los caminos incluye las elecciones pequeñas del día común: cómo respondes en una discusión, qué haces con tu tiempo libre, cómo tratas a quien está bajo tu autoridad. Es ahí, en las elecciones diminutas, donde la confianza real se revela — porque es más fácil confiar en Dios en una gran crisis que en un martes cualquiera.
Y entonces viene la promesa: "él enderezará tus veredas." Fíjate que no es un mapa completo entregado de una vez. Es una vereda que se va enderezando mientras caminas. Dios no promete mostrarte el cuadro entero antes de que des el primer paso — promete guiar el siguiente paso, y el siguiente, y el siguiente.
Quiero preguntarte, con cariño: ¿existe alguna área de tu vida ahora mismo en la que te estás apoyando solo en tu propio cálculo? Quizás sea una decisión financiera, una relación, una elección profesional. ¿Ya oraste sobre eso — o ya decidiste todo en tu cabeza y solo estás pidiendo que Dios lo firme?
Hoy quiero invitarte a hacerlo diferente. Elige una de esas áreas, una específica, y entrégala de verdad — de todo el corazón, no solo de una parte de él.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.