Día 204 · jueves, 23 de julio

Cerca de Quien Clama

"Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras."SALMOS 145:18

Escucha - el llamado de hoy en portugués, inglés o español

Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 204, Cerca de Quien Clama.

"Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras." Salmo 145:18.

El Salmo 145 es un himno entero de alabanza. David pasa versículo tras versículo declarando la grandeza de Dios — su poder, su majestad, sus obras maravillosas. Y en medio de tanta grandeza, se detiene para decir algo sorprendentemente personal: ese Dios inmenso, ese Dios que gobierna reinos y sostiene el universo entero — está cerca.

Fíjate en la primera parte del versículo: cerca de todos los que le invocan. No es una cercanía reservada para los más santos, los más merecedores, los que oran bonito. Es todos. Cualquier persona que clame a Él encuentra esa cercanía. La puerta no está entreabierta para unos pocos privilegiados — está abierta de par en par para quien clame.

Pero luego viene la segunda parte, que le da el contorno correcto a la promesa: a todos los que le invocan de veras. No es la perfección de la oración lo que abre esa puerta. Es la sinceridad. No necesitas las palabras correctas, la teología impecable, el tono de voz espiritual. Dios se acerca a quien clama de verdad — aunque sea una oración tartamudeada, aunque sea solo un gemido, aunque sea nada más que "Dios, ayúdame" dicho entre lágrimas.

Este versículo derriba una imagen que a veces cargamos sin darnos cuenta: la de un Dios distante, demasiado ocupado con el universo entero como para importarle tu problema específico, tu noche difícil, tu preocupación pequeña que parece demasiado insignificante para molestar al Creador. Pero el Salmo 145 dice lo contrario. Él escoge estar cerca. No es una obligación — es una decisión del propio carácter de Dios.

Y quiero que entiendas: esta promesa no tiene fecha de caducidad. No importa cuánto tiempo lleves sin orar, no importa si tu última conversación con Dios estuvo llena de dudas, no importa lo que estés enfrentando ahora — el Señor está cerca de ti en este mismo momento, si clamas. La distancia que a veces sentimos de Dios no es Él alejándose; muchas veces somos nosotros los que dejamos de clamar.

Entonces hoy, quiero invitarte a hacer algo sencillo: detente un minuto, ahora mismo o en algún momento de tu día, y clama a Dios en voz alta. Con tus propias palabras. Sin adornos, sin intentar sonar demasiado espiritual. Solo lo que de verdad está en tu corazón. Puede ser gratitud. Puede ser un pedido de auxilio. Puede ser confusión. Dios no está esperando elocuencia — está esperando sinceridad.

Y cuando claves así, con sinceridad, recuerda: Él ya está cerca.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.