Día 196 · miércoles, 15 de julio
"Este es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él."SALMOS 118:24
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 196, Este Es el Día.
"Este es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él." Salmos 118:24.
Fíjate bien en lo que el salmista no dice. No dice "este es el día perfecto." No dice "este es el día sin problemas, sin dolor, sin interrupciones." Dice simplemente: este día. El de hoy. El real. Con todo lo que trae — las cuentas, la noticia difícil, la conversación que estás postergando, el cansancio que ya viene de ayer. Este día. No un día idealizado que existe solo en tu imaginación.
¿Y por qué alegrarse en ese día común, muchas veces difícil? Porque Jehová lo hizo. El día no apareció por casualidad, como un accidente en el calendario. Fue hecho. Producido. Diseñado por Dios con intención. Y si Él lo hizo, tiene un propósito en él — aunque tú, desde tu lugar limitado, todavía no puedas ver cuál es ese propósito.
Ahora, para entender la fuerza de este versículo, necesitas saber de dónde viene dentro del mismo salmo. Antes de esta frase, el salmista describe a alguien rodeado por todos lados — "todas las naciones me rodearon", dice, "como abejas me rodearon." Casi derrotado. Cerca del final. Y entonces llega el rescate: la diestra de Jehová actúa valientemente. Y solo después de eso — después del rescate, no antes — dice: este es el día que hizo Jehová, nos gozaremos en él. El gozo aquí no nace de quien nunca sufrió. Nace de quien ya fue socorrido y sabe que puede confiar de nuevo.
Y mira el verbo elegido: nos gozaremos. No es un sentimiento pasivo que espera a que las circunstancias mejoren primero. Es una acción. Un verbo que practicas, una decisión que tomas a pesar de lo que aún no ha cambiado. No esperas a que el día se ponga bueno para después alegrarte — eliges alegrarte, y eso cambia la forma en que atraviesas el día.
Y hay algo profético escondido en este mismo salmo que vale la pena conocer: unos versículos antes, el salmista habla de una piedra que los constructores rechazaron y que se convirtió en la piedra angular. Esa es una profecía sobre Cristo — rechazado por los hombres, convertido en fundamento por Dios. Y esto nos enseña algo importante: el día que Dios hace puede incluso incluir lo que parece rechazo, dificultad, decepción — y aun así, en su mano, eso se convierte en fundamento para algo mayor.
Entonces hoy, antes del desayuno, quiero desafiarte a hacer algo que quizás parezca contraintuitivo: di en voz alta "este es el día que hizo Jehová" aunque ahora mismo no tengas ganas. Dilo de todos modos. Y luego, elige una razón concreta — solo una — para alegrarte hoy. No tiene que ser grande. Puede ser el café caliente, puede ser alguien que te ama, puede ser simplemente el aliento que aún tienes. Ponle nombre. Y deja que ese gozo elegido, y no sentido primero, empiece a moldear el resto de tu día.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.