Día 190 · jueves, 9 de julio
"Cantad a Jehová cántico nuevo; Cantad a Jehová, toda la tierra."SALMOS 96:1
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 190, Un Cántico Nuevo.
"Cantad a Jehová cántico nuevo; Cantad a Jehová, toda la tierra." Salmos 96:1.
Fíjate en la palabra "nuevo". ¿Por qué un cántico nuevo? Dios no es nuevo — Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Pero pedir un cántico nuevo no se trata de que su naturaleza cambie. Se trata de reconocer que Dios sigue actuando, sigue moviéndose, sigue haciendo cosas frescas en nuestra vida. Y cada obra nueva suya merece una respuesta nueva de nuestra parte. Cantar siempre la misma alabanza de siempre, sin prestar realmente atención a lo que Dios está haciendo ahora, es dejar que la fe se vuelva rutina vacía.
Y mira el alcance de esta invitación: toda la tierra. Este no es un llamado pequeño, restringido a un templo o a un pueblo específico. Es un corazón misionero dentro de este salmo — Dios quiere ser conocido y alabado por todas las naciones, no solo por quienes ya lo conocen. Si tú ya cantas esta alabanza, la invitación también es para que lleves esta canción más allá, hacia quien todavía no la ha escuchado.
Y si sigues leyendo el salmo, unos versos después, verás que cantar no es solo sentimiento — es proclamación. El salmo pide anunciar la salvación de Dios entre las naciones, contar su gloria entre los pueblos. El cántico nuevo no se queda encerrado dentro de ti. Quiere salir, quiere ser escuchado, quiere alcanzar a quien todavía está afuera.
¿Pero de dónde viene esa novedad? No nace de la nada. Un cántico nuevo nace de una experiencia nueva de la fidelidad de Dios. Es mirar atrás — a la semana pasada, al mes pasado — y ver con claridad algo que Él hizo que quizás ni siquiera te detuviste a nombrar. Esa es la materia prima de la canción nueva. Sin esa mirada atenta, terminamos solo repitiendo frases memorizadas, sin realmente cantar de verdad.
Y más adelante el salmo pide algo aún más desafiante: anunciar la gloria de Dios de día en día. No es un evento puntual, una explosión de alabanza que sucede de vez en cuando. Es práctica diaria. Es un hábito de prestar atención, todos los días, a algo nuevo que Dios ha hecho — y responder a eso con un cántico fresco, no con el piloto automático de la religiosidad.
Entonces hoy, mi querido, quiero que te detengas y pienses en algo que Dios ha hecho recientemente en tu vida. Puede ser pequeño. Puede ser algo que nadie más notaría. Pero piénsalo. Y luego, canta o habla en voz alta — de verdad, con tus propias palabras — una alabanza específica sobre eso. No la frase de siempre. Una canción nueva, para una obra nueva.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.