Día 189 · miércoles, 8 de julio

La Paz Que Guarda

"Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."FILIPENSES 4:6-7

Escucha - el llamado de hoy en portugués, inglés o español

Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 189, La Paz Que Guarda.

Escucha la Palabra de hoy. Filipenses 4, versículos 6 y 7:

"Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."

Detente un momento en quién escribió esto.

Pablo no lo escribió desde un lugar tranquilo, con tiempo para reflexionar. Lo escribió desde la cárcel. Con cadenas. Sin saber lo que vendría después. Y desde ahí dijo: por nada estéis afanosos. Eso no es ingenuidad ni optimismo barato. Es testimonio. Una palabra forjada en el sufrimiento llega con un peso distinto — ya fue probada antes de llegar a ti.

Y Pablo no deja salida. Dice "en todo" — no en las cosas fáciles, no cuando las circunstancias acompañen. En todo. El problema del trabajo que no te deja descansar. La relación que está al límite. La incertidumbre que te despierta a mitad de la noche. Todo eso tiene puerta abierta delante de Dios. No hay carga demasiado pequeña ni demasiado grande para llevarle. Todo tiene lugar.

Pero hay algo que Pablo añade y que no podemos pasar por alto: con acción de gracias. Esto no es pretender que todo está bien. No es una actuación de fe. Es recordar — en medio de la lucha — que Dios ya fue fiel antes. Que hubo momentos en los que no veías el camino y Él lo abrió. Que hubo pesos que no podías cargar y Él te sostuvo. La gratitud no niega el problema. Lo que hace es cambiarte a ti — cambia la postura con la que llegas ante Dios. Y ese corazón abierto, ese corazón agradecido, es exactamente el corazón preparado para recibir lo que solo Dios puede dar.

¿Y qué da Dios? Una paz que sobrepasa todo entendimiento. Mira qué expresión tan poderosa. No depende de que todo tenga sentido. No espera a que la situación se resuelva. Llega mientras la situación sigue igual — porque lo que cambia primero no es la circunstancia, es el corazón. Sigues en medio de la tormenta, pero de repente hay una calma que tú mismo no sabes explicar. Eso es Dios. Eso es real.

Y Pablo va más lejos todavía. Usa la imagen de una guarnición militar — soldados apostados a la entrada de una ciudad, vigilando, protegiendo. La paz de Dios, dice, guardará tu corazón y tu mente como centinela. En Cristo Jesús, no enfrentas la ansiedad desarmado. Hay una guardia allí. Una guardia que no duerme, que no se distrae, que no abandona su puesto.

Entonces hoy, antes del desayuno, te invito a hacer una sola cosa. Toma un papel — el que tengas a mano — y escribe una cosa. Solo una. Aquello que estás cargando con más ansiedad en este momento. Escríbelo. Y luego dile a Dios en voz alta: "Señor, te lo presento a ti. Gracias por tu paz." Y deja el papel ahí. Sobre la mesa, donde sea. Como señal de que lo entregaste. De que salió de tus manos y pasó a las suyas.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.