Día 175 · miércoles, 24 de junio
"Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra."SALMOS 46:10
Hola, mi querido… qué bueno estar contigo hoy. Es By God's Call — día 175, Estad Quietos.
"Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra." Salmos 46:10.
Esa palabra "estad quietos" lleva un significado más literal del que solemos percibir. Es como decir: soltad las manos. Dejen ir lo que están sosteniendo con tanta fuerza. Porque hay un tipo de lucha que libramos todo el tiempo — la lucha por controlar cosas que nunca estuvieron en nuestras manos para empezar.
Y fíjate dónde aparece este versículo. No es en un salmo tranquilo, de un día en paz. Este salmo habla de naciones en tumulto, de montes que tiemblan y caen en el corazón del mar, de aguas que rugen y se agitan. Es el escenario del caos total. Y es justo en medio de ese caos donde Dios dice: deteneos. Quedaos quietos. Conoced que yo soy Dios.
Eso significa que la quietud que Dios pide no es la ausencia de crisis. No es esperar a que todo se calme primero para luego descansar. Es confiar justo en medio de la tormenta, cuando todo todavía se está sacudiendo.
Y mira el verbo que sigue: "conoced." No "sientan." No "cuando sientan que yo soy Dios." Conoced. Eso pide una certeza que va más allá de la emoción del momento. Es un conocimiento firme — un ancla que sostiene aun cuando el sentimiento dice lo contrario, aun cuando las circunstancias parecen gritar que Dios no tiene el control.
Y aquí está la parte que más me consuela de este versículo: la promesa final no depende de ti. "Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra." Dios no te está pidiendo tu ayuda para que esto suceda. Él será exaltado. Con o sin tu fuerza, con o sin tu esfuerzo, con o sin que logres arreglar todo lo que está roto a tu alrededor. El peso del resultado nunca estuvo sobre tus hombros.
¿Sabes cuánto de esto cargas innecesariamente? ¿Cuántas situaciones has estado tratando de sostener con las dos manos, intentando forzar un resultado, intentando controlar personas y circunstancias que nunca estuvieron bajo tu control? Eso cansa. Eso agota. Y la invitación de Dios hoy es sencilla: suelta. No porque te hayas rendido — sino porque finalmente reconociste quién realmente sostiene las cosas.
Entonces, hoy, quiero pedirte algo específico. Elige una situación que has estado tratando de controlar a la fuerza — sabes cuál es. Y detente. Físicamente. Por dos minutos, en silencio completo, sin teléfono, sin distracción. Y di en voz alta: "Él es Dios. Yo no." Deja que esas palabras salgan de tu boca. Siente el alivio de soltar aquello que nunca fue tuyo para sostener.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.