Día 171 · sábado, 20 de junio

Guste y Vea

"Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él."SALMOS 34:8

Escucha - el llamado de hoy en portugués, inglés o español

Transcripción

Hola, mi querido… qué alegría estar contigo hoy. Es By God's Call — día 171, Guste y Vea.

"Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él." Salmos 34:8.

Fíjate en el orden de estas palabras. No dice "piensen y concluyan." No dice "analicen y debatan." Dice "gustad, y ved." David te está invitando a una experiencia, no a un argumento. Hay personas que pasan toda la vida oyendo hablar de Dios, leyendo sobre Dios, discutiendo sobre Dios — pero nunca lo han probado. Nunca se han acercado lo suficiente como para sentir el sabor.

Y esta invitación no vino de un lugar cómodo. David escribió este salmo después de huir de Saúl, después de fingir locura delante de un rey enemigo para escapar con vida. Fue en una hora de miedo real, de peligro real, que experimentó la bondad de Dios de una manera que solo se experimenta cuando ya no queda nada más en qué apoyarse. Y fue ahí, después de ver a Dios actuar, que escribió: gustad y ved.

Esto lo cambia todo para nosotros. Porque significa que la bondad de Dios no es una idea que aceptas con la mente — es algo que percibes cuando te acercas. Cuando prestas atención. Cuando te arriesgas a confiar antes de tener todas las respuestas. La fe empieza como un paso, no como una certeza completa.

Y mira la segunda parte del versículo: "dichoso el hombre que confía en él." Refugiarse no es un sentimiento vago de que todo va a salir bien. Refugiarse es una acción. Es correr — con el cuerpo, con la agenda, con las decisiones del día — hacia Dios, en vez de intentar resolverlo todo tú solo. Mucha gente desea paz, pero no corre hacia el lugar donde habita la paz.

Y la felicidad que promete David aquí no depende de que las circunstancias cambien primero. Él estaba huyendo, sin casa, sin ejército, sin garantías — y aun así dijo que es dichoso quien se refugia en Dios. Porque la felicidad no estaba ligada a la situación. Estaba ligada a dónde eligió refugiarse.

Entonces quiero preguntarte hoy: ¿hay alguna área de tu vida donde solo has oído hablar de la bondad de Dios, pero nunca la has probado realmente? Un miedo antiguo, una preocupación que cargas solo, una situación que parece demasiado grande. Hoy es el día de traer eso cerca. No para discutir sobre Dios — sino para experimentarlo.

El llamado de hoy es este: elige una situación difícil, una que solo conoces de oídas que Dios puede resolver, y tráela ante él ahora, en oración. No mañana. Ahora. Pide experimentar su bondad en esa área específica. Gusta. Y ve.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.