Día 168 · miércoles, 17 de junio

Saber y Hacer

"Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis."JUAN 13:17

Escucha - el llamado de hoy en portugués, inglés o español

Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 168, Saber y Hacer.

Escucha bien estas palabras de Jesús. Acababa de arrodillarse frente a sus discípulos, de tomar la palangana, de lavarles los pies uno por uno. El Maestro sirviéndoles a ellos. Y cuando terminó, los miró y dijo: "Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis." Juan 13, versículo 17.

Si sabéis estas cosas. Bienaventurados seréis… si las hiciereis.

Fíjate en lo que Jesús está diciendo. No está enseñando algo nuevo. No les está pidiendo que estudien más, que reflexionen con mayor profundidad, que vuelvan a repasar la lección. Los está mirando a los ojos y diciéndoles: ya lo saben. El conocimiento ya llegó. Lo único que falta ahora — el único paso que queda — es vivir lo que ya saben.

Y eso nos toca hondo, porque conocemos ese lugar. Hay una distancia silenciosa entre saber y hacer. Sabemos que deberíamos llamar a esa persona. Sabemos que deberíamos pedir perdón. Sabemos que deberíamos extender la mano, ayudar, inclinarnos. El corazón entiende — pero los pies no se mueven. Y uno termina viviendo en ese espacio intermedio: iluminado por la verdad, pero detenido frente a ella.

Jesús no nos condena por estar ahí — pero nos llama a salir. Y la forma en que nos llama es hermosa: no es una amenaza, es una promesa. No dice "ay de vosotros si no lo hacéis". Dice: bienaventurados seréis. La bendición está al otro lado del hacer. La alegría que estás buscando — no está en la próxima lectura, ni en el próximo estudio, ni en la próxima revelación. Está en la obediencia a lo que ya sabes.

Piensa en lo que Él acababa de mostrar. Un gesto humilde. Manos en el suelo, sirviendo. Eso es lo que Él llama "estas cosas". Practicar la fe cristiana empieza aquí: no en grandes discursos, no en posiciones de honor — empieza en inclinarse para cuidar del otro. En hacer por el más pequeño lo que el Maestro hizo por los suyos.

Y es ahí donde nace la dicha. No cae del cielo por casualidad. Se genera — se genera en el momento en que lo que crees se convierte en lo que haces. Cuando la fe cruza la frontera y se vuelve acción. Cuando la rodilla dobla y las manos se extienden. Cuando dejas de solo saber y empiezas a hacer. Es en ese momento que la puerta de la bendición se abre de par en par.

Entonces hoy, mi querido, el llamado es claro: piensa en un acto humilde de servicio que sabes que deberías haber hecho — y que has venido postergando. Quizás sea una palabra de aliento para alguien que está cargando algo pesado. Quizás sea un gesto práctico de ayuda. Quizás sea simplemente estar presente para alguien que te necesita. Tú ya sabes cuál es. Jesús te está diciendo: no lo dejes para después. Hazlo hoy. Por alguien. Y observa lo que le pasa a tu corazón cuando el saber se vuelve hacer.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.