Día 167 · martes, 16 de junio
"Jehová es mi pastor; nada me faltará."SALMOS 23:1
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Hola, mi querido… qué bueno estar contigo un día más. Es By God's Call — día 167, Mi Pastor.
"Jehová es mi pastor; nada me faltará." Salmos 23, versículo 1.
Esta es, quizás, la frase más conocida de toda la Biblia. Tanta gente la ha escuchado, la ha memorizado, la ha repetido en momentos difíciles. Pero quiero que nos detengamos un instante y la escuchemos de nuevo, como si fuera la primera vez.
Fíjate en la primera palabra que realmente importa aquí: mi. David no escribe "el Señor es pastor", como quien describe un hecho distante sobre Dios. Escribe "mi pastor." Es personal. Es íntimo. No es una verdad teológica flotando en el aire — es una relación. Y eso cambia todo sobre cómo leemos el resto del salmo.
David sabía de lo que hablaba. Antes de ser rey, fue pastor de ovejas de verdad, allá en el campo, solo, cuidando el rebaño de su propio padre. Sabía que un buen pastor no trata a las ovejas como número. Conoce a cada una. Sabe cuál cojea, cuál se aleja del grupo, cuál necesita más atención ese día. Cuando David llama a Dios pastor, está diciendo: Dios me conoce así. Individualmente. De cerca.
Y entonces viene la declaración que sostiene todo: nada me faltará.
Esto no es una promesa de que vas a tener todo lo que deseas. No es un cheque en blanco para todos tus planes. Es una promesa más profunda: que nada esencial va a faltar para la vida que Dios tiene preparada para ti. El pastor cuida de lo que la oveja realmente necesita — agua, descanso, dirección, protección — incluso cuando la oveja no sabe pedirlo correctamente.
Y fíjate dónde aparece esta frase en el salmo. Viene primero. Antes de los valles oscuros. Antes de los enemigos. Antes de cualquier dificultad que el salmo va a describir después. David no llega a esta confianza después de ver que todo salió bien. Declara la confianza antes, como fundamento, como el suelo donde va a pisar cuando las cosas se pongan difíciles. La confianza no es la conclusión de la historia — es su base.
Por eso, creo, esta frase atravesó tantos siglos, tantos idiomas, tantas generaciones. Millones de personas, en situaciones completamente distintas a las de David, han encontrado en ella la misma seguridad. Porque la necesidad humana de ser cuidado, guiado, conocido de cerca — esa necesidad nunca cambia.
Entonces, mi querido, hoy, cuando te despiertes — antes de revisar el teléfono, antes de empezar la lista de cosas del día — di esta frase en voz alta. "Jehová es mi pastor, nada me faltará." Y después, nómbrale una preocupación específica que está pesando. No la guardes para ti. Entrégala. Porque el pastor ya sabe cuidar de lo que tú no puedes resolver solo.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.