Día 155 · jueves, 4 de junio
"Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, Y el apartarse del mal, la inteligencia."JOB 28:28
Los mensajes de voz oficiales se están preparando. Las grabaciones de prueba se han eliminado para que solo se publique el audio aprobado de la Escritura.
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 155, El Temor Que Es Sabiduría.
"He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, Y el apartarse del mal, la inteligencia." Job 28:28.
Deja que esto se asiente. Pero antes de llegar a esta frase, necesito llevarte por el camino que Job recorrió para llegar hasta ella — porque el capítulo 28 entero es una búsqueda, casi una investigación.
Job describe al hombre bajando a las profundidades de la tierra. Cavando minas oscuras, tras la plata, el hierro, el cobre, los zafiros, el oro. Describe con detalle impresionante la capacidad humana de encontrar tesoros escondidos en las rocas más profundas — cosas que ni las aves de rapiña ven, caminos que ni el león orgulloso ha pisado. El ser humano logra llegar a lugares asombrosos tras la riqueza.
Pero entonces Job hace una pregunta que corta todo esto: "¿de dónde, pues, vendrá la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?" Y la respuesta que él mismo da es humillante para cualquiera de nosotros que confía demasiado en su propia capacidad: el hombre no conoce su camino; no se halla en la tierra de los vivientes. El abismo dice: no está en mí. El mar dice: no está conmigo. Ni el oro más fino, ni la perla más rara pueden comprar sabiduría.
Esto impacta porque vivimos en un mundo que cree que información es sabiduría. Que si lees lo suficiente, investigas lo suficiente, acumulas conocimiento suficiente, vas a llegar ahí. Pero Job ya sabía, hace miles de años, que la sabiduría no es eso. No la excavas. No la compras. No la estudias hasta encontrarla escondida en algún lugar remoto.
Entonces, ¿dónde está? Job responde: "Dios entiende el camino de ella, y conoce su lugar." Solo Dios. Porque la sabiduría no es una cosa que existe separada de Dios, esperando ser descubierta. Está en Él. Y por eso la única forma de alcanzarla no es la excavación — es la relación.
Y entonces llega la frase que resume todo: "y dijo al hombre: he aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia." Dios mismo revela el secreto. No es una técnica. No es un secreto escondido en una cueva. Es reverencia — reconocer quién es Dios y quiénes somos nosotros ante Él. Ese temor no es miedo que aleja; es el tipo de reverencia que reordena toda tu vida alrededor de su grandeza.
Y fíjate que la definición no se detiene en la reverencia. Continúa: "el apartarse del mal, la inteligencia." Es decir, la sabiduría verdadera siempre se convierte en acción. No basta con reverenciar a Dios en teoría y seguir viviendo como si Él no viera nada. El entendimiento genuino se comprueba cuando te apartas de lo que sabes que está mal — aunque nadie esté mirando, aunque sería más fácil quedarte.
Entonces hoy, mi querido, quiero preguntarte algo directo: ¿hay algo en tu vida ahora mismo que sabes, en el fondo, que está mal — y de lo cual todavía no te has apartado? Quizás sea un hábito. Quizás sea una palabra que sigues guardando. Quizás sea una situación que sabes que necesitas cerrar. La sabiduría que Dios ofrece no es un enigma lejano. Es esta decisión, muy concreta, muy de hoy: reverenciarlo lo suficiente como para dar ese paso.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.