Día 151 · domingo, 31 de mayo

Testigo en las Alturas

"Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, Y mi testimonio en las alturas."JOB 16:19

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 151, Testigo en las Alturas.

"Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, Y mi testimonio en las alturas." Job 16:19.

Escucha desde dónde nacen estas palabras. Job no está cómodo. Perdió a sus hijos, perdió la salud, perdió la reputación. Y los tres amigos que vinieron a consolarlo pasaron capítulos enteros diciendo, directa o indirectamente: algo debiste haber hecho mal. Nadie sufre así sin motivo. Imagina la soledad de eso — no solo el dolor en el cuerpo, sino la acusación viniendo de quienes debían estar de su lado.

Y es justo en medio de esa tormenta que Job levanta la vista y dice algo impresionante: "ahora mismo, mi testigo está en los cielos." No después de que todo pase. No cuando la situación se resuelva. Ahora. En medio del dolor sin explicación, él ya sabe que hay Alguien que ve lo que realmente está pasando.

Fíjate en el lenguaje que elige: testigo, testimonio. Es lenguaje de tribunal. Job está siendo juzgado — por los amigos, por las circunstancias, quizás hasta por él mismo en los momentos de duda. Y no está pidiendo venganza contra quienes lo acusan. Está pidiendo algo más simple y más profundo: que la verdad sobre él sea dicha por Alguien que de verdad la conoce. No la versión de los amigos. No la versión que sugieren las apariencias. La verdad, de quien ve el corazón.

¿Y dónde está ese testigo? En las alturas. Por encima de toda la discusión. Fuera del alcance de la opinión de los amigos, fuera del alcance de lo que los vecinos estaban comentando, fuera del alcance incluso de la propia interpretación atormentada de Job sobre sí mismo. Su defensa no depende de convencer a nadie en la tierra. Ya está garantizada en el lugar más alto que existe.

Eso cambia la forma en que vemos los días en que somos malentendidos, mi querido. ¿Alguna vez has sido juzgado por algo que no hiciste? ¿Has sentido el peso de una sospecha que no corresponde a lo que realmente hay en tu corazón? Job te da lenguaje para esos días. No tienes que resolver cada malentendido tú solo. No tienes que convencer a todo el mundo. Hay un testigo en las alturas que ya conoce la verdad.

Y lo más hermoso es dónde aparece esta frase. No es un salmo tranquilo de alabanza. Está justo en medio del discurso más amargo de Job — el capítulo donde describe a Dios casi como un enemigo que lo atacó. Y aun ahí, en el fondo del pozo, esta luz atraviesa. La esperanza de Job no nació cuando el dolor pasó. Nació en medio de él. Y esa es una lección enorme: no necesitas esperar a salir de la tormenta para empezar a confiar. La confianza puede nacer justo en el centro de la tormenta.

Entonces aquí está la invitación de hoy: toma un papel, o abre las notas del teléfono, y escribe la acusación o el malentendido que está pesando sobre ti ahora — puede ser algo que alguien dijo, puede ser una culpa que cargas sin justicia, puede ser una situación que nadie entiende bien. Escríbelo. Y luego entrégaselo a Dios en oración, diciendo en voz alta: "mi testigo está en los cielos." Deja que esas palabras se posen sobre tu situación específica.

No necesitas ganar cada juicio humano. Solo necesitas confiar en quien ya conoce toda la verdad.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.