Día 145 · lunes, 25 de mayo
"como días en que los judíos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres."ESTER 9:22
Los mensajes de voz oficiales se están preparando. Las grabaciones de prueba se han eliminado para que solo se publique el audio aprobado de la Escritura.
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 145, Tristeza en Alegría.
"Como días en que los judíos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres." Ester 9:22.
Déjame mostrarte lo que este versículo guarda. Este es el momento en que nace la fiesta de Purim — la celebración judía que existe hasta hoy, miles de años después. Y el detalle más impresionante no es solo que el pueblo fue salvado. Es lo que ocurrió con el tiempo mismo: el mismo mes que llevaba la fecha de la destrucción planeada por Amán se convirtió en el mes de la alegría. No fue solo un día bueno en medio de días malos. Fue el calendario entero siendo reescrito.
Piénsalo. Esas mismas semanas en que el pueblo había ayunado, vestido de cilicio y ceniza, llorando por la amenaza de exterminio — esas mismas semanas, al año siguiente, se convirtieron en sinónimo de fiesta. Dios no borró la memoria del dolor. La transformó. El texto es claro: "de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno." No es sustitución — es transformación. La misma fecha, el mismo calendario, el mismo pueblo. Solo que ahora cargando un significado completamente distinto.
Eso me hace pensar en las fechas que tú cargas. Tal vez tienes un mes del año que siempre te aprieta el pecho — un aniversario de pérdida, un recuerdo difícil, un momento del calendario que prefieres que pase rápido. Dios es experto en tomar exactamente esas fechas y reescribir lo que significan. No promete borrar el pasado. Promete transformar lo que representa.
Y mira lo que Mardoqueo ordena que el pueblo haga con esa alegría: no la guarden para sí mismos. "Días de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres." La celebración de Purim nunca fue privada. Exigía acordarse de quien no tenía nada. El gozo genuino, bíblico, nunca se queda encerrado en casa. Siempre encuentra una mano extendida, un vecino, un pobre, alguien que necesita ser incluido en la fiesta.
Y hay algo hermoso también en el hecho de que Mardoqueo escribió esta orden — la puso por escrito, la formalizó, se aseguró de que la memoria no se perdiera con el tiempo. Porque la memoria humana es frágil. Olvidamos rápido lo que Dios ha hecho por nosotros, sobre todo cuando llegan problemas nuevos. Por eso la Escritura tantas veces nos manda escribir, celebrar, contar de nuevo, repetir la historia. Lo que Dios hace merece ser recordado con intención — no dejado al azar.
Entonces hoy, mi querido, aquí está la invitación: antes del desayuno, recuerda una tristeza específica que Dios ya transformó en alegría en tu vida. Puede ser reciente, puede ser antigua. Pero recuérdala con claridad. Y luego, en respuesta a ese recuerdo, envía un regalo — comida, dinero, tiempo — a alguien que lo necesite hoy. No guardes la alegría solo para ti. Deja que se desborde como se desbordó para el pueblo de Ester.
Quédate con Dios. Celebra — y luego, comparte. Hasta mañana, mi querido.