Día 142 · viernes, 22 de mayo

Él va delante

"Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará."DEUTERONOMIO 31:6

Escucha - el llamado de hoy en portugués, inglés o español

Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 142, Él va delante.

Deuteronomio 31:6. Escucha bien:

"Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará."

Piensa dónde estaba Israel cuando escuchó esas palabras. No en terreno seguro. No con el camino despejado. Estaban al borde del Jordán — con gigantes al otro lado. Y fue ahí, en ese lugar exacto de miedo, donde Dios habló valentía. No después de que el miedo pasara. No cuando ya estuvieran listos. Ahí, en la orilla. Dios siempre habla así: no después de la frontera, sino justo delante de ella.

Y lo que estaba diciendo, en el fondo, es esto: tú nunca entras primero. Antes de cualquier puerta que Dios te mande cruzar — la conversación que vienes postergando, la decisión que pesa, el paso que tu corazón ya sabe que tiene que dar — antes de todo eso, Él ya pasó por ahí. No te manda solo. Él va delante.

Ahí es donde la valentía bíblica se separa de todo lo que el mundo llama valentía. El mundo dice: confía en ti mismo. La Palabra dice algo distinto. Dice: confía en quien va contigo. El "no temas" de este versículo no descansa sobre tu fuerza. Descansa sobre algo mucho más sólido — "porque Jehová tu Dios es el que va contigo." La valentía no nace de adentro tuyo. Nace de confiar en quien camina contigo.

Y en los días en que hasta esa confianza se siente difícil — en los días en que tu fuerza se agotó, cuando estás demasiado cansado para ser valiente — Dios puso dos promesas juntas, como si supiera que una sola no alcanzaba: no te dejará. Ni te desamparará. Dos verbos. Dos anclas. Para los días más oscuros. No es promesa de camino sin obstáculos. Es promesa de compañía garantizada.

Y eso lo cambia todo, porque no necesitas ver el camino entero para dar el siguiente paso. No necesitas entender cada detalle, no necesitas tener todas las respuestas. Lo que necesitas saber es quién va delante. Y ya lo sabes. Es Él. Es Jehová tu Dios.

Entonces hoy, antes del desayuno, haz esto: escribe el paso más difícil de tu día. Ese que ya conoces, el que llevas cargando. Escríbelo. Luego ora — sin complicarte — "Señor, ve delante de mí." Y después fija la hora en que lo vas a dar. No mañana. Hoy. Tu Jordán tiene nombre. Crúzalo.

Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.