Día 142 · viernes, 22 de mayo

Acuérdate de Mí

"Acuérdate de mí, oh Dios, en orden a esto, y no borres mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en su servicio."NEHEMÍAS 13:14

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Transcripción

Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 142, Acuérdate de Mí.

"Acuérdate de mí, oh Dios, en orden a esto, y no borres mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en su servicio." Nehemías 13:14.

Déjame ubicarte en el momento en que Nehemías oró esto. Ya no era el joven copero del rey, arriesgando la vida para reconstruir un muro. Eso ya lo había hecho. Ya había visto el muro en pie, al pueblo reunido, la Ley leída en voz alta, la alegría restaurada. Y ahora, en estos capítulos finales, regresa a Jerusalén y encuentra todo deshaciéndose otra vez. Sacerdotes haciendo acuerdos indebidos, el sábado siendo profanado, familias mezclándose de una manera que comprometía la fe del pueblo. Y Nehemías, cansado, enfrenta todo de nuevo. Corrige a los sacerdotes. Confronta a los comerciantes. Reprende al pueblo, uno por uno si hace falta.

Y en medio de todo esto — en medio del desgaste de reformar por segunda vez lo que ya parecía resuelto — suelta esta oración corta, casi un suspiro: "Acuérdate de mí, oh Dios."

Esa no es una oración de orgullo. Es una oración de cansancio santo. Nehemías no estaba pidiendo ser visto por los hombres — ya había hecho todo esto sin cobrar reconocimiento de nadie. Estaba pidiendo ser visto por Dios. Porque existe un tipo de servicio que nadie aplaude. Nadie le toma foto. Nadie escribe sobre él después. Es el trabajo detrás del escenario — corregir lo que nadie quiere corregir, insistir en lo que nadie quiere insistir. Y cuando haces ese tipo de trabajo por mucho tiempo, empieza a surgir una pregunta silenciosa: ¿alguien está viendo esto? ¿Importa de verdad?

Y Nehemías responde esa pregunta con una oración, no con renuncia. No deja de servir. Continúa — pero lleva el cansancio directamente a Dios. "No borres lo que hice con tanta fidelidad." Fíjate que no pide ser recordado por grandeza. No habla de milagros, no habla de fama. Habla de fidelidad — del trabajo común, repetido, muchas veces invisible, por la casa de Dios y su culto.

Y esto, mi querido, es una de las oraciones más honestas de la Biblia. Porque hay algo en nosotros que teme ser olvidado — no por las personas, sino por Dios. Hay algo en nosotros que, después de años sirviendo sin reflectores, empieza a dudar si eso tuvo algún valor.

La respuesta que la Escritura nos da, a través de esta misma oración, es: sí. Dios ve. Dios se acuerda. La memoria de Dios no es como la nuestra, que olvida lo que no es espectacular. Su memoria es gracia — Él guarda cada acto fiel, cada corrección difícil, cada día en que seguiste haciendo lo correcto aunque nadie estuviera mirando.

Entonces hoy quiero desafiarte con la misma sinceridad de Nehemías. Antes del desayuno, elige un acto de fidelidad que nadie notará hoy. Puede ser paciencia con alguien difícil. Puede ser un trabajo bien hecho que nadie va a elogiar. Puede ser una corrección necesaria que has estado evitando por miedo a ser malinterpretado. Haz ese acto — y mientras lo haces, ora en silencio: "Acuérdate de mí, oh Dios." No porque necesites aplausos. Sino porque Él es el único público que realmente importa.

Quédate con Dios. Sirve — y luego, confía en que Él se acuerda. Hasta mañana, mi querido.

01

UNA ORACIÓN REPETIDA

Nehemías ora "acuérdate de mí" varias veces en estos capítulos finales. No hacía el bien esperando aplauso humano; lo hacía esperando la mirada de Dios.

02

REFORMAR CANSA

Nehemías acababa de enfrentar a comerciantes, sacerdotes y al propio pueblo para corregir abusos. Reformar siempre cuesta más de lo que se ve.

03

MIS ACTOS DE FIDELIDAD

Él no pide recompensa por grandeza, sino por fidelidad discreta al templo y al culto. Dios ve el servicio que nadie aplaude.

04

NO BORRES LO QUE HICE

"No borres" es el clamor de quien vivió tanto tiempo corrigiendo al pueblo que teme ser olvidado también por Dios.

05

LA MEMORIA DE DIOS ES GRACIA

Pedir ser recordado por Dios no es orgullo; es confiar en que Él valora el servicio fiel más que cualquier audiencia humana.

06

SIRVE SIN AUDIENCIA HOY

Actúa: antes del desayuno, elige un acto de fidelidad que nadie notará hoy — y hazlo, orando "acuérdate de mí, oh Dios".

Conoce el ministerio

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