Día 134 · jueves, 14 de mayo
"Y estando el rey en pie en su sitio, hizo delante de Jehová pacto de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazón y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro."2 CRÓNICAS 34:31
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Hola, mi querido… qué bueno tenerte aquí hoy. Es By God's Call — día 134, De Pie Ante Dios.
"Y estando el rey en pie en su sitio, hizo delante de Jehová pacto de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazón y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro." 2 Crónicas 34:31.
Para entender este momento, necesito contarte lo que pasó justo antes. Durante la reforma del templo, los obreros encontraron un libro — literalmente lo encontraron — la Ley de Dios, perdida, olvidada, cubierta de polvo en algún rincón que nadie visitaba desde hacía generaciones. Cuando se la leyeron a Josías, él rasgó sus propias vestiduras. No porque no conociera a Dios, sino porque comprendió la distancia entre lo que estaba escrito y la forma en que el pueblo, y él mismo, vivían.
Y es después de eso que llega el versículo de hoy. Josías no hace un gesto discreto, privado, de arrepentimiento silencioso. Toma su lugar — de pie, públicamente, delante de todo el pueblo reunido, y hace un pacto en presencia del Señor. Fíjate: no delega esto en un sacerdote, no manda a alguien que lo represente. Él mismo se posiciona. Porque hay cosas que uno tiene que hacer con su propio cuerpo, con su propia voz, sin intermediarios.
¿Y qué es lo que promete? No es un ajuste superficial de comportamiento. Se compromete a caminar en pos de Jehová y guardar con todo su corazón y toda su alma sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos. Todo. No una parte. No los mandamientos más cómodos. Todo el corazón, toda el alma — todo lo que estaba escrito en aquel libro reencontrado. Esto es lo opuesto a un compromiso tibio, condicional, con una cláusula de salida lista para cuando se ponga difícil.
Y hay una palabra en este versículo que no quiero que se te escape: poner por obra. No solo estar de acuerdo. No solo firmar, aplaudir, sentir emoción en el momento y luego volver a la rutina de siempre. Poner por obra las palabras del pacto. La fe verdadera, mi querido, siempre se convierte en práctica. Sale de la emoción del momento y entra en el lunes por la mañana, en la decisión difícil, en la obediencia que nadie está viendo.
Y hay una última cosa que necesito señalar, porque cambia todo. Josías hizo esto primero. Antes de convocar al pueblo para que también renovara el pacto — lo cual hizo justo después — él ya se había posicionado. La reforma espiritual de una nación, de una familia, de una iglesia, siempre empieza en quien lidera. No en quien sigue. Si eres padre, madre, líder de cualquier grupo pequeño que sea, la pregunta no es "¿cómo hago que los demás cambien?" La pregunta es: "¿dónde necesito pararme yo, hoy, delante de Dios, y renovar mi propio compromiso?"
Quizás tú también tengas un libro reencontrado esta semana — una palabra que Dios trajo de vuelta, una convicción que habías dejado enfriar, un llamado que quedó olvidado bajo el polvo de la rutina. La pregunta de hoy no es si estás de acuerdo con ella. Es si vas a tomar tu lugar.
Entonces, antes del desayuno, haz esto: ponte de pie — literalmente, de pie — y en voz alta renueva delante de Dios un compromiso específico que habías dejado enfriar. Nómbralo. Di en voz alta: "Señor, hoy renuevo esto con todo mi corazón y toda mi alma." Y luego, vívelo el lunes, el martes, todos los días que vengan.
Quédate con Dios. Renueva el compromiso — y sigue firme. Hasta mañana, mi querido.