Día 121 · viernes, 1 de mayo
"Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."MATEO 5:16
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 121, Que brille tu luz.
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Mateo 5, versículo 16.
Quédate con esa palabra un instante. Jesús no está haciendo una sugerencia. Está haciendo una declaración. "Así alumbre" — como si ya fuera un hecho consumado, como si la luz ya estuviera en ti, lista para salir. Y lo está.
Pero escucha bien lo que Él dice: la luz es suya. Tú eres la lámpara. Brillar no es exhibirse, no es llamar la atención, no es construir una imagen — es reflejar a Aquel que te encendió. Hay una diferencia enorme entre la lámpara que atrae miradas hacia sí misma y la lámpara que simplemente ilumina la habitación. Jesús quiere que seas la segunda.
Y esa luz — tiene que verse. Eso es lo que nos incomoda un poco, ¿verdad? Pensamos que la fe es algo íntimo, algo del corazón, algo para el domingo por la mañana. Pero Jesús está hablando de buenas obras que pueden verse. La fe verdadera deja huellas visibles en la rutina. No en el escaparate — en la rutina. El lunes por la mañana. En la oficina, en el taller, en la cocina. La fe que nunca sale de adentro acaba no iluminando a nadie.
Y aquí está lo más hermoso: la meta del brillo no es tu aplauso. Jesús lo deja perfectamente claro. La buena obra tiene una flecha apuntando hacia arriba — "para que glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos." Cuando actúas con integridad y la gente lo nota, cuando ayudas sin pedir nada a cambio y alguien lo ve, cuando tienes paciencia donde todos la habrían perdido — eso señala a Dios. No hace falta ni pronunciar su nombre. La obra ya habla.
Porque en el trabajo, la luz tiene nombres sencillos. Honestidad cuando nadie está mirando. El plazo cumplido porque tu palabra tiene peso. La paciencia con el compañero difícil. La ayuda que ofreces sin pasar factura después. Son obras pequeñas — pero es una gran claridad. Una vela en un cuarto oscuro lo cambia todo.
Entonces, ¿qué es lo que apaga esa luz? El miedo. El miedo al qué dirán. El miedo de parecer diferente, de parecer ingenuo, de destacar. Jesús llama a eso esconder la lámpara bajo el almud — y dice: no lo hagas. No escondas por timidez lo que Dios encendió por amor. El mundo no necesita una persona más con la fe guardada en un cajón. Necesita luz. Y tú la tienes.
Entonces hoy, haz esto: antes del desayuno, antes de abrir el correo, antes de que el día te arrastre — envía un mensaje de ánimo a un colega. Uno solo. Puede ser breve. Puede ser sencillo. Solo tiene que ser verdadero. Luz encendida desde la primera hora. Eso es brillar. Eso es dejar que la flecha apunte hacia arriba.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.