Día 117 · lunes, 27 de abril
"Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría."SALMOS 90:12
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 117, Contar los Días.
Salmos 90, versículo 12. Escucha esto bien: "Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría."
Esta es la oración de Moisés. El mismo Moisés que vio a toda una generación nacer en el desierto y morir en el desierto. Que caminó décadas con un pueblo, que enterró a sus hermanos, que conoció de cerca lo que el tiempo le hace a todo y a todos. Y lo que ese hombre le pidió a Dios no fue más tiempo. Fue sabiduría para vivir el tiempo que tenía.
Porque Moisés había entendido algo que nosotros pasamos la vida entera evitando: tus días se cuentan. No son infinitos. Hay un número. Y escucha — eso no es una mala noticia. Eso es exactamente lo que le da peso y belleza a cada mañana. Es el límite lo que convierte cada día en algo precioso, en algo que no se repite.
Cuando todo parece ilimitado, nada parece urgente. Pero cuando entiendes que esta mañana es un regalo irrepetible, dejas de desperdiciarla.
"Enséñanos a contar nuestros días." Fíjate que Moisés no le está pidiendo a Dios que detenga el tiempo. Le está pidiendo claridad. Porque quien cuenta sus días empieza a filtrar su vida. El calendario deja de ser solo una lista de compromisos y se convierte en una pregunta honesta: ¿qué merece de verdad mi hoy? ¿Con qué estoy construyendo los días que me quedan?
Y el objetivo de esa cuenta no es matemático. No se trata de calcular años. El objetivo es el corazón. "Que traigamos al corazón sabiduría." La sabiduría no es información — es madurez. Es aprender a amar lo que permanece y soltar lo que pasa. Es poder mirar tu propia vida y decir: esto importa de verdad. Aquello, menos de lo que creía.
Tendemos a pensar que algún día vamos a sentarnos y a ordenar toda la vida de golpe — un gran plan, una gran decisión, y todo resuelto. Pero eso no es cómo funciona. No administras toda tu vida de una vez; administras un día. Este. El de hoy. Y cuando vives este día con intención, con los ojos abiertos a lo que realmente vale — los años se acomodan solos.
Entonces hoy, antes del desayuno, haz esto: toma una hoja, escribe la fecha de hoy en lo alto. No de cualquier manera — escríbela con conciencia, sabiendo que este día no va a volver. Y justo debajo, escribe la única cosa que más importa hacer hoy. Una sola cosa. Y hazla primero. Antes de las distracciones, antes del ruido, antes de cualquier otra cosa. Hazla.
Ese es el corazón sabio que Moisés pidió. No una vida perfecta — una vida intencional. Un día a la vez, contado, vivido, ofrecido.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.