Día 117 · lunes, 27 de abril
"Y David iba adelantando y creciendo, y Jehová de los ejércitos estaba con él."1 CRÓNICAS 11:9
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Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 117, Cada Vez Más Grande.
"Y David iba adelantando y creciendo, y Jehová de los ejércitos estaba con él." 1 Crónicas 11:9.
Deja que esta palabra repose. "Iba adelantando y creciendo." Fíjate en la estructura de esta frase — describe un proceso, no un instante. David no despertó como rey poderoso de un día para otro. Fue creciendo. Etapa por etapa. Victoria tras victoria. Año tras año. Y ese crecimiento llega justo después de un momento decisivo: David acababa de tomar Jerusalén, y todo Israel lo había aclamado rey. Era el comienzo de un nuevo capítulo. Y es justamente en ese comienzo donde el texto se detiene para explicar cómo sucedió ese crecimiento.
Y mira bien la explicación que da el texto — porque es sorprendentemente sencilla. No habla del coraje de David. No habla de su inteligencia militar, de su carisma como líder, de su capacidad de unir a las tribus de Israel bajo un solo trono. Todas esas cosas son verdad sobre David, pero el texto elige dejarlas de lado. Acredita el crecimiento a una sola causa: "y Jehová de los ejércitos estaba con él".
Una sola causa. No dos. No una lista de factores. Una.
Y fíjate en el título usado aquí: Jehová de los ejércitos. Este no es un nombre cualquiera de Dios. Es el título que evoca poder militar total — el Dios que comanda todos los ejércitos del cielo, que tiene a su disposición fuerzas que ningún general humano jamás va a comandar. Cuando ese Dios está con alguien, esa persona no está sola, aunque parezca estarlo. David tenía, a su lado, una presencia más poderosa que cualquier ejército terrenal.
Y esa presencia no era un evento único. No fue una bendición especial dada una vez, en un día de coronación, y luego dejada de lado. Era constante. Estaba con él — en tiempo presente continuo, día tras día, decisión tras decisión, batalla tras batalla. Y es exactamente esa constancia lo que explica el "cada vez más grande". La grandeza de David no vino de circunstancias favorables que sucedieron por casualidad. Vino de una presencia que lo acompañaba en cada etapa del camino, sin interrupción.
Mi querido, quiero que escuches esto con atención: tu crecimiento — en el trabajo, en la fe, en el carácter, en las relaciones — no depende solo de tu esfuerzo, aunque el esfuerzo importa. Depende, sobre todo, de una presencia. La misma presencia que estaba con David está disponible para ti hoy. Jehová de los ejércitos no cambió de dirección.
Entonces, antes del desayuno, quiero que digas en voz alta, aunque parezca demasiado simple: "Jehová de los ejércitos, está conmigo hoy." Y lleva esa frase contigo a la primera tarea difícil de tu día — esa reunión tensa, esa conversación que has estado posponiendo, ese momento en que sabes que vas a necesitar más que tu propia fuerza.
Cada vez más grande no es suerte. Es presencia constante. Y esa presencia está contigo ahora.
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana, mi querido.