Día 116 · domingo, 26 de abril
"Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman."PROVERBIOS 15:22
Hola, mi querido… qué bueno tenerte hoy. Es By God's Call — día 116, Planes y Consejo.
Proverbios 15:22. Escúchalo con atención:
"Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman."
Detente ahí. Los pensamientos son frustrados. No por falta de esfuerzo. No por falta de talento. Por falta de consejo. Eso es lo que dice la Palabra de Dios hoy.
Hay algo que cargamos cuando decidimos solos — y ese algo son nuestros puntos ciegos. Todos los tenemos. Tú los tienes. Yo los tengo. Son las zonas que no podemos ver precisamente porque están dentro de nosotros, moldeadas por nuestras experiencias, nuestros miedos, nuestros deseos. Y cuando trazamos un plan encerrados en nuestro propio juicio, ese plan sale cargado de todo aquello que no fuimos capaces de ver.
Dios no diseñó la sabiduría para encontrarse en el aislamiento. La plantó en la comunidad. Eso no es debilidad — es el orden del reino.
Pero aquí está lo que cuesta: pedir consejo exige humildad. Exige admitir que no lo ves todo. Y el orgullo — ese orgullo silencioso que a veces ni reconocemos — insiste en decidir solo. Dice: "Ya sé suficiente." Y paga caro por eso. ¿Cuántas decisiones en tu vida quedaron más pequeñas de lo que pudieron haber sido porque fuiste solo?
El texto habla de multitud de consejeros — no solo uno. Porque una sola voz, por sabia que sea, todavía puede equivocarse. Varias voces sabias se corrigen entre sí. Se equilibran. Ven ángulos que una sola perspectiva jamás alcanzaría. Por eso no basta con tener un contacto — necesitas construir un círculo. Un círculo de personas que consultas, que te conocen de verdad, que tienen el valor de discrepar contigo cuando hace falta.
Y aquí necesito pausar un momento — porque no toda opinión es consejo. El mundo está lleno de opiniones. Lo que estás buscando es sabiduría de quien teme al Señor. De quien te conoce. De quien tiene la columna vertebral para decirte una verdad difícil, aunque duela un poco.
Cuando ese tipo de consejo entra en un plan, algo cambia. Como el trigo bien sembrado — que echa raíz profunda antes de crecer — el plan aconsejado resiste el viento. Resiste la presión. Resiste el momento en que todo tiembla. El consejo que recibes hoy es la cosecha que recoges mañana. El proverbio no está describiendo una teoría — está señalando una ley espiritual que Dios cosió en la realidad.
Y entonces llegamos al hoy. No a la próxima semana. No cuando tengas más tiempo. Hoy.
Antes del desayuno, antes de abrir las redes, antes de que el día te arrastre — toma el teléfono y envía un mensaje a una persona. Una persona sabia, que tema a Dios, que te conozca bien. Y pídele su opinión honesta sobre una decisión que estás cargando esta semana. Una decisión real. No una pregunta vaga — algo concreto que está sobre tu mesa ahora mismo.
Eso es lo que Dios te está pidiendo hoy. No que abandones la responsabilidad de decidir — sino que la cargues con sabiduría. Con la humildad de decir: "No lo veo todo, y lo sé."
Quédate con Dios. Ora — y luego, actúa. Hasta mañana.